Felipe VI evita referencias a la corrupción del Gobierno del PSOE como sí hizo con el PP en 2014
Felipe VI evita mencionar la corrupción del Gobierno socialista y rebaja el tono crítico en su mensaje de Navidad.
El Rey Felipe VI evitó este miércoles hacer cualquier referencia explícita a los casos de corrupción que rodean al Gobierno de Pedro Sánchez durante su mensaje de Navidad, un silencio que ha llamado poderosamente la atención y que contrasta de forma clara con la contundencia de sus primeros discursos navideños, especialmente el pronunciado en 2014, con el Partido Popular en el Gobierno.
En su mensaje de Nochebuena, el monarca se limitó este año a pedir una «especial ejemplaridad en el desempeño del conjunto de los poderes públicos», una formulación genérica que muchos interpretan como una llamada abstracta a la ética institucional, muy alejada del tono firme y directo que empleó hace una década frente a la corrupción política.
El discurso de 2014: firmeza frente a la corrupción
En su primer mensaje navideño como Rey, Felipe VI fue especialmente claro al señalar la corrupción como uno de los grandes males que amenazaban la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Entonces reclamó una «profunda regeneración de nuestra vida colectiva» y calificó la lucha contra la corrupción como un «objetivo irrenunciable».
«Necesitamos una profunda regeneración de nuestra vida colectiva. Y en esa tarea, la lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable», afirmó entonces el monarca, llamando a «cortar la corrupción de raíz y sin contemplaciones».
En aquel discurso, Felipe VI subrayó además que los responsables de «conductas irregulares» estaban respondiendo ante la Justicia, lo que consideró una prueba del buen funcionamiento del Estado de Derecho. La regeneración política, la preservación de la unidad desde la pluralidad y la recuperación de la confianza ciudadana fueron identificadas como prioridades nacionales.
Un contexto político muy diferente
El mensaje de 2014 se produjo en un contexto marcado por los escándalos que afectaban al PP y al Gobierno de Mariano Rajoy, quien llegó a pedir disculpas públicas en el Senado en nombre de su partido.
«En nombre del PP quiero pedir disculpas a todos los españoles por haber situado en puestos de los que no eran dignos a quienes en apariencia han abusado de ellos», afirmó Rajoy en febrero de 2014.
Era la segunda vez que el entonces presidente se veía obligado a disculparse públicamente, tras hacerlo ya en agosto de 2013 por el caso Bárcenas.
Silencio en un momento de máxima tensión
El contraste entre ambos discursos resulta llamativo para analistas y observadores políticos, especialmente en un momento en el que el Ejecutivo de Pedro Sánchez se enfrenta a investigaciones judiciales, polémicas públicas y acusaciones de corrupción que afectan directa o indirectamente a su entorno político.
Sin mencionar nombres ni casos concretos, Felipe VI optó este año por un mensaje más institucional y menos incisivo, centrado en la convivencia, la confianza y la estabilidad, evitando referencias que pudieran interpretarse como una crítica directa al actual Gobierno.
La elección del tono vuelve a situar al Jefe del Estado en una posición de máxima prudencia, aunque también reabre el debate sobre el papel de la Corona a la hora de señalar los grandes problemas que erosionan la credibilidad de las instituciones.
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