Elecciones Cataluña: el PSC de Salvador Illa gana pero necesitará un 'tripartito' para gobernar
El resultado de las elecciones en Cataluña abre un panorama incierto en el que el PSC, ganador de los comicios, tendrá que apoyarse en Carles Puigdemont o en Oriol Junqueras para poder gobernar. La falta de mayorías claras aboca el escenario catalán a una difícil gobernabilidad, sin que sea en absoluto descartable el bloqueo y la repetición electoral. Todas las opciones están abiertas y los vetos cruzados avanzan una negociación ardua marcada por la aprobación definitiva de la Ley de Amnistía. El laberinto catalán será determinante para el devenir de la legislatura de Pedro Sánchez.
Pese a ganar, los 42 escaños de Salvador Illa -nueve más que en 2021- se quedan muy lejos de los 68 que fijan la mayoría absoluta, lo que le obliga a pactar con el separatismo si quiere gobernar. El tripartito con ERC y los comunes es la opción más natural y digerible para Sánchez. Pero conseguirlo no será fácil. El apoyo al Gobierno ha lastrado a ERC a un resultado dramático, hundido con 20 diputados, y los de Junqueras tendrán que calibrar las consecuencias de seguir siendo muleta del sanchismo. El hasta ahora presidente catalán, Pere Aragonés, ya ha avanzado que el nuevo papel de su partido estará «en la oposición», lo que parece cerrar de entrada la puerta a ese acuerdo. «Corresponde al PSC y Junts gestionar la nueva etapa», ha remarcado el candidato en la noche electoral.
Esa opción, el pacto con Puigdemont, es una operación de alto voltaje para Sánchez. El ex presidente catalán ha condicionado los primeros meses de la legislatura y ha marcado la agenda con una Ley de Amnistía a medida, que se aprobará este mismo martes y permitirá su regreso a España. En su comparecencia tras conocer los resultados, desde el sur de Francia, el líder de Junts ha sondeado la posibilidad de gobernar con ERC. Su idea es tejer un acuerdo del separatismo -59 diputados con la CUP- y forzar a Sánchez a apoyarlo a cambio de mantenerle en La Moncloa.
El tercer y último escenario para el PSC, prácticamente inverosímil, sería un pacto con el PP, que necesariamente precisaría del concurso de Vox. La suma de los socialistas con el constitucionalismo llega a los 68 diputados.
Durante toda la campaña, Salvador Illa ha mantenido la inconcreción sobre sus futuros pactos. Primero, expresó su voluntad de armar un gobierno «transversal», abriendo así la puerta a negociar con Junts. Un día después, lo descartó asegurando que Carles Puigdemont «es el bloqueo» para justo después, en el debate electoral, mantener la opacidad sobre los apoyos a su eventual investidura.
En paralelo, Puigdemont rompe con claridad el empate técnico que mantenía con ERC en la última legislatura. La candidatura del ex presidente catalán ha ejercido de revulsivo y Junts, con 35 diputados -tres más que los actuales- se impone en la batalla independentista que libra contra Oriol Junqueras. ERC pierde 13 escaños en tres años y se ve lastrado por la pobre gestión al frente del Govern. La expresión de sus bases es demoledora, con un claro voto de castigo por su acercamiento a Sánchez. El separatismo más radical que representa la CUP también sufre el batacazo. Se deja cinco diputados y se queda con cuatro. El resultado de los comicios, en definitiva, es un revés de calibre histórico para el independentismo que ha permitido los últimos gobiernos catalanes.
El PP se dispara
Por su parte, el Partido Popular se dispara con 15 escaños, liderando sin discusión el centroderecha catalán. El PP es el partido que más ha crecido desde los anteriores comicios, con una remontada de 12 asientos. Vox resiste este envite con sus 11 escaños, pero la gran subida de Alejandro Fernández relega a la formación de Santiago Abascal a la quinta plaza.
Aliança Catalana, el partido de Sílvia Orriols, irrumpe con dos diputados, mientras que Ciudadanos firma su extinción. Tras el desacuerdo con el PP para conformar una candidatura conjunta, la formación liderada por Carlos Carrizosa pierde sus seis diputados y no logra entrar en el Parlamento catalán, el último en el que tenía representación. Un resultado especialmente doloroso para el partido naranja en la tierra en la que nació, creció y firmó una histórica victoria en 2017, cuando, con 36 diputados, se convirtió en la primera fuerza no independentista en ganar unas elecciones en Cataluña. Inés Arrimadas no pudo gobernar por el pacto entre Junts, ERC y la CUP.
Por su parte, los comunes, la plataforma apoyada por la vicepresidenta Yolanda Díaz, se queda en la práctica irrelevancia, con seis diputados -dos menos que en 2021-, pero su apoyo sería imprescindible para un futuro tripartito.
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— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) May 12, 2024












