
Transcurrida poco más de una semana desde la reunión bilateral mantenida por el presidente del estado español, Pedro Sánchez, con su homólogo, el presidente de la Generalidadcatalana, el inhabilitado Quim Torra, quedan pocos detalles por conocerse de ese encuentro que Sánchez concedió al máximo exponente de los golpistas catalanes. La escenografía hizo que Quim Torra se nos apareciese como el jefe de gobierno, o incluso jefe de estado, de una potencia extranjera y demostró que el partido socialista no tiene límites ni vergüenza a la hora de cambiar soberanía española, concesiones y prebendas, por asegurarse una legislatura que a nadie se le escapa será breve y muy dura para los españoles en general y particularmente para los miles de catalanes que no se sienten representados por Quim Torra y con los que el gobierno de España se niega a dialogar.