
Clara Serra, la ex diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, que se pasó a la formación de Íñigo Errejón y acabó dimitiendo en octubre tras sus desastrosos resultados electorales, ha desatado la polémica en Twitter al intentar exculpar a la autora de uno de los robos más mediáticos de las últimas semanas. La dirigente comunista intentó justificar lo injustificable en las redes sociales: el hurto de 40 unidades de succionadores de clítoris, el famoso Satisfyer, en un comercio de Callosa de Segura (Alicante). ¿Y por qué? Porque el robo lo cometió una mujer: en la paranoia colectiva del feminismo, las mujeres no roban, no matan, no ponen denuncias falsas. Son pobres seres de luz oprimidas por el monstruo del heteropatriarcado.