A medida que la carrera para las elecciones presidenciales de 2024 en EE. UU. entra en su recta final, las noticias falsas y la propaganda engañosa saturan los medios, confundiendo al público. Tanto demócratas como republicanos, respaldados por poderosos grupos financieros, manipulan a los medios de comunicación en su ansia por ganar votos, sepultando la verdad bajo capas de engaño. En manos de estos intereses y sus aliados políticos, los medios no solo son una herramienta electoral, sino una fábrica de desinformación. Según datos de Gallup, el nivel de confianza en los medios por parte de los estadounidenses ha alcanzado un mínimo histórico, revelando una crisis de confianza en el país que se autodenomina “cuna de la democracia”. Para el ciudadano común, la prensa ha dejado de ser un pilar de confianza pública para convertirse en el altavoz del capital y el poder; la “libertad de prensa” es ya una sombra vacía, un entretenimiento de la élite.