Hoy vengo a darles una buena noticia, pero antes les voy a contextualizar para que entiendan mejor este otro episodio histórico de España que aquí les explicaré. Como muchos saben Jusapol es una asociación española asindical y apolítica que está haciendo historia en la lucha por la equiparación real y total de la Policía Nacional y la Guardia Civil con los Mossos. No únicamente ha logrado unir más que nunca a ambos cuerpos estatales para conseguir este fin de justicia social, sino que encima ha puesto en el tablero de juego la verdadera igualdad, realizando grandes manifestaciones por toda España.
Ayer oyendo la radio escuché a don Manuel Valls, muy conocido en la casa de su novia, aspirante o pretendiente, una multimillonaria catalana, decir que él era progresista, de izquierdas, pero que había venido a Cataluña para “liderar a la derecha”.
Ciudadanos hará como siempre, lo que le convenga a su secta partidista en particular y lo que le convenga a quienes les han puesto allí en general. Ciudadanos nació y fue impulsado por el sistema como también lo han sido Podemos y Vox para apuntalar al sistema cuando estaba a punto de desmoronarse por sus propias miserias. El sistema, camuflado de bipartidismo del PSOE y PP, necesitaba una nueva fórmula cuando ya por fin los españoles se habían percatado de que era mafias corruptas y traidoras a España, y ha ido sacando al tablero del juego democrático, fichas nuevas, de distintos colores, muletas en las que apoyarse para que pareciendo que muchas cosas están cambiando, al final todo quede igual.
Este martes saltaba la noticia de la retirada de un busto dedicado al antiguo califa de Córdoba, Abderramán III, que se hallaba en la plaza mayor de la localidad de Cadrete, en la provincia de Zaragoza. La iniciativa partió del nuevo primer teniente de alcalde, que es del partido VOX. El argumento para justificar dicha retirada ha sido que esta escultura divide a los vecinos y que no representa adecuadamente a esa población.
El documento ideado por Jordi Pujol, la Agenda 2000, fue creado para desterrar el sentimiento español en las escuelas de toda Cataluña; y junto a este adoctrinamiento en las escuelas, se inició un plan para eliminar de la región catalana todo aquello que tuviese relación con España. En Barcelona teníamos tres plazas de toros, las calles se llenaban de gente que iba en masa a ver la tauromaquia, y se cerraron; y año tras año se han ido desplazando de la cultura popular todas aquellas tradiciones y festejos que pueden tener una mayor vinculación con nuestra cultura y creencias, como los belenes en Navidad, las ferias del caballo, las romerías, etc. ¿Qué queda en Cataluña de nuestras tradiciones? Bien poco, y cada año menos.
Conocí personalmente a Joseba Goikoetxea y a Genaro García Andoain. Fueron dos jelkides afiliados en la organización de Matiko. Con Goikoetxea fui detenido el 1 de abril de 1976. Fue persona clave en la salida del PNV de la clandestinidad. De Genaro recuerdo como nos contaba como la extrema derecha le puso una escalera en la fachada de su casa para asaltarla. A los dos los asesinó ETA. A Joseba delante de su hijo. Sí, los mató ETA a tiros. Y eso son palabras mayores y lo suficientemente graves para que Bildu lo despache diciendo frívolamente que no acepta la expresión ”matar fue injusto”. ¿Qué fue pues?. Joseba y Genaro engrosan la lista de quince ertzainas que el domingo 2 de junio fueron honrados con la inauguración de la sala Hemen Gaude en el Museo de la Policía Vasca en Arkaute con quince txapelas y quince fotografías de cada uno de estos servidores públicos víctimas de ETA como Genaro y Joseba. El lehendakari dijo: ”Sus asesinatos fueron una injusticia radical e injustificable”. En dicho acto estaban presentes todos los partidos salvo Bildu. Por no ir no fue ni EA, diluida su sigla en Sortu, desgraciadamente, sin marcar perfil en nada, usada como florero, formando parte ya de Sortu. Típica maniobra de los partidos comunistas que utilizan compañeros de viaje, los usan y los tiran como un kleenex. Lo malo, tras esta reprobable ausencia en un acto cívico institucional de homenaje y respeto, es que Bildu se queje que haya partidos que huyen de ellos como de la peste. ¿No se dan cuenta que siguen manchando ocho años después de la desaparición de ETA?. Como si fueran de Vox, han llegado a decir. Pero es que la dirección de Bildu no ha terminado de interiorizar un discurso moral, no solamente táctico siguiendo con sus matizaciones y con monsergas justificatorias sobre asesinatos que no tienen, ni tendrán, la menor explicación. Joseba y Genaro, y los otros trece ertzainas, no están con nosotros porque fueron eliminados por lo que Sortu y sus terminales mediática, apoyaron durante décadas camuflados en una estrategia sin alma llamada MLNV. Desgraciadamente su dirección, no su base, ni parte de sus elegidos, no terminan de asumir que mientras no se lo tomen en serio, por más que utilicen máscaras de todo tipo, parte de la sociedad no les va a admitir nunca ni justificar semejante pasado. Dan a entender que la dejación de las armas tras semejante reguero de sangre fue solo algo táctico y totalmente vacío de contenido ético, avalando recibimientos y estando ausentes de homenajes como los de Arkaute. Ante eso contratacan pidiéndonos que miremos al futuro. Es lo mismo que siguen diciendo los franquistas, pidiéndonos que miremos a otra parte. Su actitud es mala para esta sociedad que necesita en serio una reconciliación basada en valores no asentada en retóricas vacías porque no terminan de asumir que los derechos humanos son universales. Carecen pues de un discurso moral.
La Justicia escrita con mayúscula es ciega y su balanza y su espada simbolizan su búsqueda del equilibrio perfecto que debe caracterizar sus pronunciamientos y su voluntad implacable y serena de castigar el delito y a los que lo cometen. El proceso al “procés” ha quedado visto para sentencia y España, su futuro y es posible que hasta su misma existencia, se encuentran en las manos de siete magistrados que, paradójicamente, harán público después del verano un veredicto de enormes consecuencias políticas tras analizar los hechos de la causa con criterios estricta y objetivamente jurídicos ajenos a cualquier consideración de orden político. Es más, si los jueces que han escuchado pacientemente innumerables testimonios, examinado centenares de documentos y visto una larga serie de videos, se dejasen influenciar por factores ajenos a la reveladora realidad de los acontecimientos y los comportamientos que deben contrastar con lo previsto en el Código Penal, faltarían a su deber y pervertirían su trascendental función. En sus deliberaciones no deben olvidar en ningún momento que encarnan un poder del Estado independiente de los otros dos formales, Ejecutivo y Legislativo, y del informal que es la prensa.