Siendo el objetivo principal del COP25 limitar el aumento de la temperatura media del planeta Tierra a un grado y medio, dando el establishment mundial por sentado que el aumento de la temperatura media en los últimos años ya es catastrófico y que va a ser devastador en un futuro cercano, culpando incluso la ONU a la raza humana del incremento de temperatura del planeta, y más concretamente al aumento de anhídrido carbónico atmosférico, afirmo la siguiente hipótesis: No hay cambio climático. El calentamiento global es discreto, en ningún caso dramático, y no es antropogénico. Tampoco está vinculado al aumento del CO2.
En este breve artículo no voy a detallar lo que otros articulistas ya están exponiendo en numerosos medios describiendo el esperpéntico acuerdo entre el plagiador y el comunista de Galapagar, acuerdo que derivará en la fractura territorial de España y en la debacle económica de los españoles. Sorprende que mientras el Parlamento Europeo condena el comunismo tratándolo exactamente igual que al nazismo, de hecho, ambos tuvieron el mismo origen, el aspirante a presidente lo abrace. Así como también sorprende que el del Falcon se autoproclame de facto candidato a investidura en ausencia del jefe del Estado, ya que lo ha enviado a visitar una dictadura marxista leninista, impidiéndole incluso atender a la disidencia democrática. Por tanto, estoy tan sorprendido que procedo a proponer algo a la altura de estos históricos momentos, algo también muy sorprendente.
“Quejarte por haberte llevado un palo siendo okupa el 1-O es como quejarte por tener SIDA cuando lo haces a pelo siendo gay”. Sigfrid Soria Twitter 5-10-2017
Llevo décadas escribiendo artículos en los que afirmo que comunismo, socialismo, fascismo y nazismo tienen la misma etiología y el mismo momento histórico del que maman, la revolución bolchevique. Es decir, son la misma perra, o perro, pero con diferente collar. Los progres no lo quieren ver, o no lo pueden reconocer, pero es así. Personalizando, y ateniéndonos a que esas ideologías fueron en esencia lo mismo, se llega inmediatamente a la conclusión de que los dictadores Lenin, Stalin, Mussolini, Hitler, Mao, Ho Chi Min, Pol Pot, Franco, Kim II Sung, Tito, Mengistu, Castro y Chávez fueron dictadores socialistas, que es llegado a este punto cuando la progresía se revuelve como se revolvía Regan McNeal, la chica de El Exorcista, cuando los sacerdotes Merrin y Karras entraban en aquella habitación de Prospect Street, Washington. Metiendo a todos en el mismo saco, es preciso reconocer diferencias entre ellos; por ejemplo, mientras Mao se cargó solo en 1959 a 30 millones de chinos, Stalin a 4 millones de soviéticos solo entre 1932 y 1933 o Hitler a unos 15 millones en el Holocausto, Franco evitó que España cayera bajo una dictadura o bien marxista leninista, o bien nacional socialista, ya que en cualquiera de las dos podríamos haber caído. De hecho, el 18 de julio de 1936 en España ya no había democracia, pues esta había sido secuestrada en febrero de ese mismo año por el PSOE junto a otras malditas fuerzas políticas y sindicales. Había matanzas de civiles generalizadas por parte del Frente Popular y el líder del PSOE estaba decidido a llevar a cabo inminentemente lo que anunciaba desde hacía años: anular definitiva y violentamente la democracia e instaurar un régimen dictatorial como el de Stalin en la URSS.
Cataluña es una parte de España y cada metro cuadrado de España pertenece a todos los españoles, por lo que Cataluña es de todos los españoles, como lo es cualquiera otra parte de España. Este irrefutable axioma podrá gustar más o menos a los españoles que residen en Cataluña o a una parte de ellos, pero en el hipotético caso de que a una mayoría le disgustara*, ello no invalidaría el propio axioma. Es más, incluso si el rechazo al axioma fuera compartido por la totalidad de españoles que residen en Cataluña, llamados catalanes, tampoco ello bastaría para modificar dicho axioma. Por tanto, la remota posibilidad teórica de que una parte de España se separara correspondería decidirla a todos y cada uno de los españoles. Negar esto es negar la democracia y situarse de lleno en terreno totalitario.
Nací en 1962, por lo que cuando falleciste tenía 13 años. El recuerdo que tengo del día de tu fallecimiento es que, estando en 8º de EGB, se palpaba un sentimiento generalizado de profundo dolor. Lo único positivo que viví aquel jueves 20 de noviembre de 1975 es que las clases se suspendieran y me librara de un examen de lengua para el que no había estudiado absolutamente nada, alegría que tuve que contener porque el ambiente no lo percibía yo como para bromas. A mí la democracia me forjó y me caló, siendo actualmente un demócrata convencido y un firme opositor a las dictaduras. Tuve la maravillosa oportunidad de crecer con libertad de pensamiento y ello me hizo analítico y crítico.
No es memoria histórica, es odio socialista en 2019 hacia quien truncó los planes del PSOE en 1934 y en 1936. El objetivo del Partido Socialista Obrero Español en aquella época era liquidar la II República, acabar con la democracia, y sustituirla por una dictadura marxista leninista como la que ya imperaba en la URSS de Stalin. Esto podrá gustar más o menos a los socialistas españoles actuales y a la progresía en general, pero así fue y así hay que recordarlo. El PSOE lo intentó con el golpe de estado de octubre de 1934, pero tanto el presidente de la II República como el presidente del Gobierno, los republicanos Niceto Alcalá Zamora y Alejandro Lerroux (este último también ministro de Guerra), encomendaron al General de División Francisco Franco el aplastamiento del golpe de estado socialista. El General de División, máximo nivel en el escalafón militar de aquella época pues en la II República se suprimió el empleo de Teniente General, fue eficiente y abortó el bastardo intento del PSOE; la II República pudo continuar porque Franco evitó que la izquierda se la cargara. Los socialistas lo volvieron a intentar en 1936 con una estrategia menos puntual, comenzando por acceder al poder de manera fraudulenta en febrero, manipulando los resultados electorales. Francisco Largo Caballero, líder del PSOE, en la campaña de las elecciones generales dijo: “La clase obrera debe adueñarse del poder político convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución.” Este insigne dirigente del PSOE estuvo detrás de la brutal desestabilización que perseguían los cientos de asesinatos cometidos por el Frente Popular en la primavera de 1936.