¿Esto qué es, señor Ministro?

censura

Apuestas Deportivas

Los hechos... Hacia años que la comunidad judía de Guayaquil quería invitarme a uno de sus grandes eventos. Finalmente pude arreglar las fechas y he tenido el honor de participar en el Yom Hazikaron, el día de los caídos, y de ser la oradora del acto central del Yom Hazmaut, el día de la independencia de Israel. Fue un acto brillante, con más de quinientas personas y el todo Guayaquil, incluyendo políticos, empresarios, periodistas... Como era lógico, mi discurso se centró en el problema de Oriente Medio, los valores de la libertad, los riesgos del radicalismo islamista y etcétera. El acto acabó con un coro juvenil y las coloristas charlas pertinentes. En el ínterin, muchos encuentros con periodistas, políticos e, incluso, una visita al estadio del Barcelona ecuatoriano, gracias al buen hacer del gobernador. Días intensos, que enriquecen la mirada. Todo plácido y constructivo.

¿Todo? Pues será que no, porque a las puertas de volver a casa, me explican las presiones que han sufrido los organizadores para que me retiraran la invitación. Este es el relato: nada más saber que iba a ser la oradora, el Ministerio de Exteriores hizo su llamadita a la embajada israelí en España. Parece que el hecho de que vaya por el mundo hablando de lo que sea es un peligro internacional. Ante la lógica respuesta del métanse en sus cosas, en versión diplomática, la embajada española en Ecuador también hizo su llamadita expeditiva al embajador israelí en Quito. Bis repetita placet. Y como no parecía que la honorable presión surtiera efecto, el cónsul español en Guayaquil, dotado del ilustre e inacabable nombre de don Álvaro de Salas Giménez de Azcárate, llamó al cónsul israelí, y no sólo le hizo saber su enorme disgusto, sino que además no iría al acto, no se sabe si porque tenía sueño o por miedo a que servidora le inoculara algún virus catalán. Y así fue cómo, sin su aristocrática presencia y con la retahíla de gestiones diplomáticas para silenciarme, la tal Rahola hizo su discurso, fue abrumadoramente aplaudida y pasó una velada feliz. Mi éxito fue su ridículo.

resenas-de-casinos

Las preguntas. Estimado ministro, ¿a esto dedican el tiempo libre?; ¿el Ministerio de Exteriores tiene listas negras de quiénes pueden hablar en el extranjero?; ¿entra en sus funciones presionar para que un ciudadano no sea invitado por una entidad, universidad, consulado de otro país? Y lo pregunto porque ya me pasó en una universidad en Chile, con el mismo escaso éxito por su parte. ¿Han enloquecido ustedes tanto con el tema catalán que llegan al extremo de perseguir la voz de cualquiera de nosotros en el extranjero, incluso aunque hablemos del pan con tomate? Pero, ¿esto qué es, un Estado policial? Porque le recuerdo que usted y sus embajadores viven de mis impuestos, y no les pago para que me persigan como si estuviéramos en la URSS. La verdad es que es surrealista. Tanto, que al final hacen ustedes un ridículo espantoso.

Pilar Rahola | www.PilarRahola.com

sugar-daddy