El show

Dicen los que han hecho un curso de cupismo que el empate acerca la investidura, porque los que habían salido a la cacería de Mas utilizaron todos los cartuchos. O casi. Pero como la CUP ha demostrado una capacidad inimaginable de perpetrar el ridículo, no es una afirmación muy segura. De momento lo que sí está claro es que los cuperos avanzaron un día los Santos Inocentes y se rieron de nosotros. Y fue así como la historia de Catalunya añadió un nuevo esperpento a un proceso que empezó anhelando la gloria. Como dije hace tiempo, entre la gloria y el ridículo hay una línea muy estrecha, y gracias a la CUP la hemos pisado con fruición.
Ahora ya no somos un país en el umbral de la independencia bajo el foco internacional. Ahora somos una especie de engendro marciano con gente rarísima que se dedica a cargarse, ella solita, las oportunidades que ella misma había creado. Hemos dejado de ser interesantes porque, gracias al show de estos meses, hemos dejado de ser creíbles. Nunca agradeceremos suficiente a la CUP que se haya cargado el trabajo hecho de los últimos años. Gran mérito el suyo, no conseguirán la revolución, ni la independencia, pero habrán quemado al hereje Mas en la hoguera pública. Gabriel tiene motivos para sentirse satisfecha durante muchas vidas...
Como todo no ha acabado como era previsible y la CUP es una gran profesional en el arte de mantener el interés mediático, parece que tenemos prórroga y, como será de penaltis, volvemos a la incertidumbre. En este baño maría a que nos someten desde hace tantas semanas, sería bueno que Junts pel Sí asumiera algunas condiciones. La primera, que no habrá ni una oferta más si no quieren dar la imagen de arrastrarse por el suelo. Ganaron las elecciones de manera contundente y tienen que gestionar la autoridad que este éxito les otorgó. Basta de permitir que la CUP controle el relato público. La segunda, empezar a salvar los muebles del proceso, bastante herido después de estos meses de desgaste. Y habrá que hacerlo pronto, tanto si hay investidura –cuyo gobierno vivirá un calvario con la CUP–, como si hay elecciones.
Tercera, la ANC tiene que empezar a sacar la cabeza de nuevo y liderar el proceso ciudadano, que nuevamente será clave para volver a ponernos en la línea de salida. Entiendo a Jordi Sànchez, cuando dice que ahora era el momento de la política, pero visto el desastre, y visto el hecho de que la ANC históricamente no ha tenido problemas en señalar el camino político, es hora de que vuelva a tener el protagonismo correspondiente. Y finalmente, es muy importante que los dos líderes del proceso, Mas y Junqueras, recuperen un protagonismo también central, y tranquilicen a las clases medias, a estas alturas desconcertadas y/o asustadas por la CUP.
Se ha acabado el vodevil. Que retorne el sentido común a un proceso que sólo desde el sentido común se puede alcanzar.
>>>>> Pilar Rahola | Artículo publicado en La Vanguardia












