Crónicas de K: la economía

cristina-kirchner

Apuestas Deportivas

Mientras el periodista Lanata consigue cinco millones de teleespectadores denunciando la fortuna que los K han acumulado a lo largo de su longevo poder, el Gobierno decide silenciarlo a golpe de fútbol. Y es así como en la tierra de los Luthiers, K perpetra otra decisión delirante: fuerza el cambio de horario del fútbol, para que compitan con el aguerrido periodista. Pero ni el Boca consigue acallar su denuncia, y Lanata continúa su imparable cacería de la alegría monetaria en la que vive y reina la familia K. ¿Cómo han podido llegar a multimillonarios dos abogados modestos del sur argentino?, se preguntan los que ya saben la respuesta. Y Lanata va desgranando las evidencias. En la Argentina del neochavismo, los salvadores del pueblo se han hecho muy ricos a costa del susodicho, y la demagogia campa por los rincones del populismo.

Pero nada frena a doña K, y mientras Lanata desnuda a la reina, esta perpetra un golpe blanco sobre la economía argentina. Sirva para ejemplo la pregunta que Leuco me hace para su programa en Radio Continental: "¿Qué opinaría si su presidente emprendiera una guerra contra su periódico, reuniera a los empresarios más importantes y los amenazara con represalias si ponían anuncios en La Vanguardia? Pues esto pasa en Argentina". Pero pasan más cosas, y todas conforman el relato de un poder político que ha decidido invadirlo todo, incluyendo la libertad de acción del libre mercado. Las reuniones del feroz ministro del ramo con los máximos -y cada día más asustados- ejecutivos de las empresas, para amedrentarlos, son reiteradas y las crónicas de la boca pequeña explican que alguna vez el político ha puesto su pistola en la mesa, con la lógica excusa de molestarle en el bolsillo.

resenas-de-casinos

En estos tiempos de K, hasta las amenazas son burdas. Lo último de la factoría es el llamado "Mirar para cuidar", a través del cual el temido ministro, emulando lo que hizo Chávez -con el obvio resultado de desabastecimiento-, impone precios de productos y además envía a sus jóvenes de la organización kirchnerista La Cámpora, a "vigilar" a los minoristas para ver si cumplen la orden ministerial. De lo contrario, denuncias a la Secretaría de Comercio, el feudo del ministro Moreno, sanciones, suspensión y hasta clausura del negocio. Y así K va sumando imposiciones sobre el libre mercado en su carrera desbocada hacia el dominio total. Desde luego, hablar con algunos grandes empresarios y verlos tan asustados lo dice todo de la deriva hacia un socialismo posmoderno con ritmo de tango, que ha emprendido la doña del lugar. Todo está "tocado", periodistas, intelectuales, entidades no oficialistas, empresarios, y nada escapa a la patita del poder, cuya tendencia a subir en decibelios la retórica populista, camina pareja al enriquecimiento desorbitado de su casta de poder. Normal: cuanto más tienen por esconder, más necesitan gritar.

Pilar Rahola - www.PilarRahola.com

sugar-daddy