Contra la Injusticia, Resistencia

Decir en 2019 que en España no hay justicia, no es ninguna novedad, pero desgraciadamente hay que repetirlo una y otra vez por dos motivos principales.

Decir en 2019 que en España no hay justicia, no es ninguna novedad, pero desgraciadamente hay que repetirlo una y otra vez por dos motivos principales.

No sólo estoy en contra de la profanación que supone el exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos, sino que personalmente voy a hacer todo lo posible para evitarlo. De hecho, ya llevo tiempo poniendo mi granito de arena para intentar impedirlo desde que se empezó a barajar este hecho hace muchos años, más de lo que muchos creen, porque todo esto no es cosa de Pedro Sánchez, ni de Podemos, ni siquiera de Zapatero y su siniestra, nefasta y miserable ley de memoria histórica.

Las autonomías deberían ser suspendidas todas, algunos lo llevamos diciendo desde 1978, otros se han subido al carro recientemente, aunque eso sí, en cuanto han tocado moqueta en los parlamentos autonómicos, ¡qué casualidad!, ya se han olvidado de este tema bien porque no quieren morder la mano que les da de comer o simplemente porque no sentían lo que decían.

Sinceramente me da bastante igual que se retrase la formación de un nuevo gobierno traidor a España, ya que, mientras, vamos a tener al actual gobierno traidor a España y lo que nos espera, sí o sí, es un nuevo gobierno traidor a España. Así que antes de nada quiero dejar claro que me la refanfinfla toda esta pantomima representada por TODOS los enemigos de España que hemos presenciado esta semana. Y cuando digo todos, digo todos, los 350 que han sentado sus posaderas en sus escaños mirando en sus móviles y tabletas pagadas por todos los españoles dónde se van a ir de vacaciones tras la investidura, donde se van a ir de vacaciones, por supuesto, con el dinero pagado por todos los españoles.

Partiendo de la base que me da igual que gobierne el ala derecha del sistema que su versión de izquierdas o que lo haga la de centro, ya que España está como está no por culpa de un partido o una secta política determinada del régimen, sino por todo el régimen, y que en España, en sus comunidades autónomas y en sus ayuntamientos ya han gobernado los últimos cuarenta y tantos años la derecha, la izquierda, el centro y sus compañeros de cama los separatistas, y cada vez estamos peor… Dejando clara esta premisa inicial, supongo que al final el PP, con apoyo de sus esquejes naranja y verde, gobernará en Madrid, Murcia y otros gobiernos autonómicos donde aún no se ha formado gobierno, bien en primeras o segundas votaciones de investidura según el caso, o bien tras permitir que gobierne la izquierda temporalmente, tras una moción de censura o bien convocándose nuevas elecciones. Todas estas posibilidades, y alguna más, se han hablado ya en las mesas de negociaciones entre el Partido Popular, Ciudadanos y el PP verde, y lo tienen todo planeado desde hace tiempo y las opiniones de los españoles, incluidos sus propios votantes, se la refanfinfla.

Yo ni comparto ni respeto la celebración del Orgullo Gay, ni con mi dinero ni con el de otros, pero menos aún con dinero público, ni mucho menos sus ataques a mis creencias religiosas, mi ideología política, mi identidad nacional y mi normalidad sexual. Y me da igual que esté mal visto o, incluso, que esté penado por leyes injustas, como tantas otras cosas injustas defendidas por este sistema y su legislación.

Ciudadanos hará como siempre, lo que le convenga a su secta partidista en particular y lo que le convenga a quienes les han puesto allí en general. Ciudadanos nació y fue impulsado por el sistema como también lo han sido Podemos y Vox para apuntalar al sistema cuando estaba a punto de desmoronarse por sus propias miserias. El sistema, camuflado de bipartidismo del PSOE y PP, necesitaba una nueva fórmula cuando ya por fin los españoles se habían percatado de que era mafias corruptas y traidoras a España, y ha ido sacando al tablero del juego democrático, fichas nuevas, de distintos colores, muletas en las que apoyarse para que pareciendo que muchas cosas están cambiando, al final todo quede igual.