Gana Trump, pierde la merma

Ya sabemos que los procesos electorales son ese viejo método político que funciona correctamente cuando gana el candidato propuesto por las fuerzas de izquierda. En el resto de supuestos, las elecciones se convierten en un ataque de las élites de extrema derecha a la democracia.
La victoria de Trump se está vendiendo como una histórica lección contra el "establishment". Los votantes han decidido dar su apoyo a un tipo alejado de la política profesional que pretende acabar con los problemas de la gente con soluciones mágicas y extraordinarias, o al menos eso reflejan sus promesas de campaña. Un mensaje que suena demasiado conocido en la España del fin del bipartidismo de comienzos del XXI.
Circulan por las redes sociales cientos de memes que comparan el mensaje populista de dos líderes políticos "republicanos" y adinerados que viven separados por el inmenso océano Atlántico.

Un dato se repite con carácter globalizado en todo el mundo, las encuestas electorales coinciden a la hora de fallar estrepitosamente. Mientras daban una cómoda victoria de Clinton en EEUU, en España se anunciaba a bombo y platillo el "Sorpasso" de Podemos al PSOE y el empate técnico con el PP.
Los medios de comunicación han vuelto a caer en la trampa de los especialistas y se han hecho eco de sus previsiones. Con alguna honrosa excepción, todos han fallado.
Resulta llamativa la critica feroz a la victoria de Trump de los populistas de Unidos Podemos y de Pedro Sánchez, el viajero apestado por el PSOE, quien busca un acercamiento a las bases socialistas con una gira por toda España.

Mientras en España algunos líderes políticos alientan a las masas violentas de izquierda para rodear el Congreso, en Estados Unidos, el Presidente Obama llama a la calma general con unas declaraciones ejemplares. El servicio y el amor a la nación por encima de cualquier interés personal o partidista.

Los catastrofistas anunciaban un desplome de Wall Street y la realidad ha dado un nuevo tortazo a los agoreros pesimistas con el Dow Jones marcando máximos históricos. El día después del fin del mundo no ha resultado ser tan calamitoso.
Cuando se trata a los electores como gilipollas, la estulticia se acaba reflejando en el rostro de los políticos al conocer los resultados arrojados por las urnas.
El pueblo soberano ha hablado. Trump puede ser un nefasto gobernante, pero solo el transcurso de la legislatura lo reflejará, por mucho que ahora se empeñen en advertirlo e impedirlo los portavoces de la progresía española.
Acabo con una cita de Ronald Reagan, quien recibió a su llegada al poder ataques similares a los que hoy sufre Donald Trump.

El Aguijón [Twitter: @Elaguijon_]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL












