CIES, un mal menor

Puede que los Centros de Internamiento de Extranjeros no sean la solución más justa y adecuada para la retención de ciudadanos que se encuentran ilegalmente en España. El "experimento" es una solución de la Unión Europea para hacer frente a la avalancha de ciudadanos que pretenden circular por la zona Schengen pasando por encima de la Ley.
Vinculados directamente al Ministerio de Interior, los CIES recogen en la actualidad a un 90% de extranjeros que esperan la ejecución de un expediente con orden de expulsión dictada mediante sentencia firme. Si los residentes pasan más de 60 días en las instalaciones sin haber sido expulsados, son inmediatamente puestos en libertad por la autoridad competente.
Establecidos en toda Europa, en España son ocho los centros distribuidos por la geografía nacional, con una capacidad cercana a 200 internos.
Hay que resaltar que los CIES no son centros penitenciarios como tal, son centros de control con carácter preventivo y cautelar.
Las asociaciones constituidas para defender los derechos de los ciudadanos internados en los CIES, tienen derecho a visitar las instalaciones para comprobar el normal desarrollo de las condiciones de vida en el interior. Los activistas que ponen el grito en el cielo sobre el régimen de vida de los internados obvian el trato que reciben los españoles en situaciones similares en los países de origen de los extranjeros que viven en los CIES.
El último motín en el CIE de Aluche, jaleado y alentado por la extrema izquierda reaccionaria, ha puesto de manifiesto la peligrosidad de los extranjeros internados y la necesidad de fortalecer las medidas de seguridad y control dentro de los mismos.
Puede que la solución idónea para los problemas de los extranjeros ilegales sea abolir las vallas y permitir el libre acceso y circulación de cualquier persona por España, sea cual sea su situación penal o laboral y su nacionalidad y mirar para otro lado, esperar acontecimientos contando nubes, a lo Zapatero.
Esta semana ha llegado a los medios la información sobre el "zancadilleado" Osama, entrenador sirio de fútbol que ha estado cobrando 2.500 € mensuales en Getafe y no ha sido renovado tras no cumplir su contrato por no aprender "ni dos palabras" de español por total falta de interés.
Eduardo Garzón, genio comunista de las finanzas enchufado en el ayuntamiento podemita de Madrid, ha propuesto hacer funcionarios a todos los inmigrantes que llegan a España para facilitarle así un medio de vida. Ya puestos, sería más justo hacer lo mismo con los millones de españoles que no encuentran trabajo y malviven en unas condiciones deplorables.
El hermano del liquidador de Izquierda Unida olvida un pequeño detalle sin importancia, una cuestión que pasa desapercibida para todos los defensores del socialismo rancio, ¿Quién va a pagar el desembolso necesario para tan faraónica obra? Garzón lo tiene claro, tan solo hace falta una impresora en color en el Banco de España y ponerse manos a la obra con la impresión de billetes.
La economía, por mucho que extrañe al progresismo, es algo más complicada, pero ya lo dijo Carmen Calvo, ex ministra socialista, no hay miedo al malgasto, "el dinero público no es de nadie...".
El Aguijón [Twitter: @Elaguijon_]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL












