ERP, facturación y almacén: qué necesita tu empresa y cómo integrarlo

Una venta puede obligar a introducir los mismos datos en tres sitios: el programa de facturación, la aplicación de almacén y una hoja de cálculo. Además del tiempo empleado, cualquier diferencia entre esos registros puede acabar en un error de stock o de facturación.

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Una de las funciones principales de un software ERP es evitar precisamente estas duplicidades. Un ERP permite compartir información entre departamentos. Por ejemplo, un pedido puede servir para reservar existencias, preparar la entrega y emitir la factura sin volver a introducir los datos del cliente. Compras, ventas, contabilidad, cobros y almacén pueden trabajar así sobre información relacionada.

ERP, nóminas, facturación y almacén: qué hace cada sistema

Un ERP tiene un alcance distinto al de un programa diseñado para resolver una única función. Coordina diferentes áreas. Por ejemplo, cuando un cliente realiza un pedido, el sistema puede registrar la venta, comprobar disponibilidad, generar la documentación correspondiente y trasladar después la información al área financiera.

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Verifactu y factura electrónica no son lo mismo

Los cambios en la normativa de facturación añaden otro criterio a la elección del software. El reglamento verifactu está relacionado con los requisitos que deben cumplir determinados sistemas informáticos de facturación para garantizar características como la integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros.

La regulación procede de la normativa antifraude y de su posterior desarrollo reglamentario. Antes de tomar una decisión tecnológica conviene consultar el calendario y los requisitos vigentes publicados por la Agencia Tributaria y en el Boletín Oficial del Estado, ya que las fechas de adaptación han sido modificadas durante el desarrollo de la normativa.

Apuestas Deportivas

La factura electrónica obligatoria responde a una cuestión diferente. La nueva ley de factura electrónica regula la emisión, envío y recepción de facturas electrónicas entre empresas y profesionales conforme a los requisitos que establezca la normativa correspondiente. Por eso, tener un programa preparado para Verifactu no debería darse automáticamente por equivalente a disponer de todas las funciones necesarias para la futura facturación electrónica B2B.

Cuatro beneficios concretos de integrar la gestión

Una buena integración debería tener consecuencias observables en el trabajo diario. Entre las principales:

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  •  Reducir la introducción manual de datos y los errores.
  •  Consultar ventas, cobros y existencias actualizados.
  •  Coordinar pedidos, compras y entregas.
  •  Facilitar el trabajo contable y fiscal.

Esto también puede convertirse en una ventaja competitiva. Una empresa que conoce con mayor precisión qué tiene disponible, qué ha vendido, qué pedidos están pendientes y qué clientes deben pagar puede responder con mayor rapidez y tomar decisiones con información más actualizada.

Qué necesita una pyme

Una pequeña empresa de servicios puede no necesitar una gestión avanzada de almacenes. Sus prioridades podrían estar en presupuestos, facturación, cobros, gastos, clientes y contabilidad.

En este escenario, contratar un ERP con numerosas funciones que nunca van a utilizarse puede aumentar costes y dificultar su uso. Es más útil comprobar si las operaciones habituales quedan resueltas de manera sencilla.

Una asesoría tiene problemas diferentes

Para una asesoría que recibe facturas de sus clientes en distintos formatos, importa saber qué información puede importar el programa y qué tendrá que introducir su equipo manualmente.

Una asesoría también puede necesitar nóminas, contabilidad, fiscalidad y facturación, pero no necesariamente tiene que adquirir todas esas funciones del mismo fabricante. La compatibilidad y el intercambio de datos pueden ser más importantes que concentrarlo todo en una sola aplicación.

Distribución y logística: el stock pasa a ser prioritario

Una empresa que vende productos necesita prestar más atención a la conexión entre ERP y almacén.

Imaginemos una distribuidora que recibe un pedido de varias referencias. El sistema debería permitir comprobar las unidades disponibles, reservarlas para ese cliente, preparar la salida y reflejar después el movimiento de existencias.

Si el almacén registra una cantidad y el programa comercial muestra otra, pueden aceptarse pedidos de productos que realmente no están disponibles.

En actividades logísticas más complejas puede ser necesario un software específico de gestión de almacenes.

Los errores pueden convertirse en preguntas concretas

Elegir por una larga lista de funciones es un error habitual. También lo es contratar antes de analizar cómo trabaja realmente la empresa.

Una forma práctica de reducir ese riesgo es pedir una demostración basada en una operación habitual del negocio: registrar un pedido, comprobar existencias, preparar la entrega, emitir la factura y anotar el cobro. Así puede verse qué pasos están integrados y cuáles exigen trabajo manual.

También conviene comprobar otros escenarios antes de contratar. ¿Qué ocurre si hay que rectificar una factura? ¿Cómo se registra una devolución? ¿Puede consultarse quién modificó un dato? ¿Cómo se actualizan los requisitos fiscales? ¿Qué sucede si durante unas horas no hay conexión?

En suma, la implantación de un ERP debería comenzar por analizar cómo circula actualmente la información dentro de la empresa. El criterio principal es que los sistemas reduzcan tareas repetitivas, compartan correctamente los datos y puedan adaptarse a las obligaciones fiscales y de facturación que correspondan.