Israel mata al nuevo jefe del brazo armado de Hamas
El Gobierno de Israel ha confirmado la muerte de Mohamed Odeh, considerado el nuevo jefe del brazo armado de Hamás, apenas unos días después de haber asumido el cargo tras la eliminación de su predecesor en otro ataque aéreo israelí.
Según las autoridades israelíes, Odeh habría muerto en una operación selectiva llevada a cabo por las Fuerzas de Defensa de Israel en la Franja de Gaza, en el marco de la ofensiva militar que el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu mantiene desde los atentados del 7 de octubre.
Israel intensifica su ofensiva contra la cúpula de Hamás
El Ejército israelí aseguró que Mohamed Odeh desempeñaba un papel clave dentro de la estructura operativa de Hamás y que había asumido funciones estratégicas tras la muerte del anterior comandante hace menos de dos semanas.
Desde Tel Aviv insisten en que la eliminación sistemática de altos mandos forma parte de una estrategia destinada a desmantelar completamente la capacidad militar de la organización islamista.
Fuentes de seguridad israelíes han reiterado además que el objetivo sigue siendo «alcanzar a todos los responsables» de los ataques del 7-O, considerados por Israel como el peor atentado sufrido por el país en décadas.
Benjamin Netanyahu promete continuar hasta el final
El primer ministro Benjamin Netanyahu volvió a defender la continuidad de las operaciones militares y aseguró que Israel no detendrá la ofensiva «hasta destruir completamente la estructura terrorista de Hamás».
Las autoridades israelíes sostienen que los dirigentes y mandos implicados en la planificación de los ataques del 7 de octubre siguen siendo objetivos prioritarios de inteligencia y de operaciones militares.
Mientras tanto, el conflicto continúa agravando la situación humanitaria en Gaza y aumentando la presión internacional sobre ambas partes.
La guerra entre Israel y Hamás entra en una nueva fase
La muerte consecutiva de varios responsables militares de Hamás refleja la intensidad de la campaña israelí y la enorme capacidad de infiltración e inteligencia que Israel asegura mantener dentro de la estructura del grupo islamista.
Sin embargo, analistas internacionales advierten de que la eliminación de líderes concretos no garantiza necesariamente el final del conflicto y que la guerra podría prolongarse durante meses.
El Ejecutivo israelí, por su parte, insiste en que el objetivo no ha cambiado desde el primer día: impedir que Hamás vuelva a tener capacidad para organizar ataques similares al 7-O.
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