PETA hace campaña contra trasquilar las ovejas y pide darles «caricias y abrazos»
La organización PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales) vuelve a protagonizar uno de esos episodios que hacen dudar de si su activismo es serio o una parodia.
La versión latina de la asociación animalista publicó el pasado 20 de octubre un post en X (Twitter) y Instagram, donde se puede ver a una oveja siendo acariciada mientras aparece un texto sobreimpreso:
“Tu suéter de lana alguna vez fue una oveja que amaba los abrazos y las caricias.”
Una frase tan emocional como desinformada, que ha provocado una auténtica avalancha de críticas y memes por parte de miles de usuarios, señalando lo obvio: para obtener lana no hay que matar a ninguna oveja.
Ni dolor ni sacrificio: solo un corte de pelo
El mensaje de PETA sugiere que el proceso de esquilar a las ovejas implica su muerte o sufrimiento, algo completamente falso.
La lana se corta por encima de la piel, sin causar dolor, del mismo modo que cuando los humanos nos cortamos el pelo.
De hecho, esquilar a las ovejas es necesario para su bienestar, ya que una acumulación excesiva de lana puede provocar problemas de higiene, infecciones, parásitos o dificultades para regular su temperatura corporal.
Además, el esquilado periódico mejora su movilidad y su salud, y evita que sufran golpes de calor en los meses cálidos.
En otras palabras, los humanos y las ovejas salen ganando.
Recuerda su dócil rostro la próxima vez que vayas a comprar un suéter de lana y déjalo EN el estante 🤍🐑 pic.twitter.com/qVCNQbKfd2
— PETA Latino (@PETA_Latino) October 20, 2025
Activismo o desconocimiento
El vídeo de PETA —que ya supera las 300.000 visualizaciones en Instagram y más de 66.000 interacciones en X— ha sido recibido con una mezcla de asombro, humor y vergüenza ajena.
Numerosos usuarios han respondido con mensajes como:
“Tranquilos, nadie mata a las ovejas por hacer suéteres, se les corta la lana y siguen vivas.”
“Si no las esquilamos, se mueren de calor. Pero bueno, sigan con sus vídeos.”
La publicación ha vuelto a reabrir el debate sobre la radicalización del discurso animalista, donde la emoción parece imponerse sobre la razón y el conocimiento básico del mundo rural.
PETA quería concienciar sobre el maltrato animal, pero terminó dando una lección involuntaria de desinformación. A veces, el exceso de activismo acaba dejando al descubierto justo lo contrario de lo que pretende defender.
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