Un vecino de Toledo denuncia a los organizadores de una orgía
Denuncia a los organizadores de una orgía: cuando el libertinaje acaba en comisaría.
En España ya no nos sorprende prácticamente nada: en nuestro país, la realidad siempre supera a la ficción. Un ciudadano, muy ofendido en su moral y sus buenas maneras, decidió denunciar a los organizadores de una orgía porque no le dejaban dormir. Sí, ha leído bien: del cuartelillo a golpe de cama redonda.
Según fuentes policiales, el hombre, residente en un pueblo de Toledo, habría acudido a la fiesta de madrugada -porque claro, siempre hay que ir “para comprobar”- alarmado por los ruidos y sospechosos alaridos que salían desde la finca de sus vecinos. Al encontrarse con semejante percal, no se lo pensó dos veces y terminó en comisaría relatando los hechos con todo lujo de detalles ante la Guardia CIvil.
Los agentes, que ya no sabían si abrir diligencias o pedir cita, se desplazaron hasta el lugar del delito; así quedó reflejado en el atestado al que ha tenido acceso MEDITERRÁNEO DIGITAL: “Reunión multitudinaria, ambiente festivo, música y gritos por encima de los decibelios permitidos por la normativa …” Todo lo que viene siendo una orgía de manual.
Lo curioso es que en lugar de quedarse como una anécdota inconfesable o una noche de pasión y desenfreno, el asunto acabó en forma de denuncia formal. Al parecer, los organizadores no habrían pedido los permisos adecuados. Todo un despropósito.
El caso ya corre en los juzgados. Queda por ver si la sentencia obliga a registrar las orgías en el Ayuntamiento, a pagar impuestos por cada cama utilizada o a nombrar un “coordinador sexual” en cada fiesta para adultos.
Mientras tanto, la historia nos deja una poderosa lección: en España, hasta las orgías necesitan un expediente administrativo. ¡Qué país!
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