«Los musulmanes se dejan barba para no generar pensamientos sexuales con otros hombres»

Nuevo capítulo en el interminable manual de declaraciones surrealistas del fundamentalismo religioso. Un líder islámico —con barba, por si quedaba alguna duda— ha asegurado que los hombres que van afeitados pueden provocar “confusión y pensamientos sexuales en otros hombres” debido a que “se asemejan demasiado a mujeres”.

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Según su razonamiento, la atracción no vendría del deseo, la orientación o la voluntad individual, sino… de la ausencia de barba. Sí: al parecer, la raíz de todos los males está en la cuchilla de afeitar. Gillette, tiembla.

El clérigo, cuya intervención se ha vuelto viral en redes sociales, defendió que la barba masculina es “una protección natural” que evita que otros hombres puedan sentirse confundidos. Lo que no explicó es por qué, si la barba es tan decisiva, no se requiere también para distinguir a las mujeres de los hombres en su planteamiento teológico.

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La barba como muralla de identidad

Según su teoría, un hombre bien afeitado podría pasar por mujer, provocar pasiones descontroladas y, en definitiva, sembrar el caos. La solución sería mantener una barba abundante, espesa y visible… algo que, curiosamente, él cumple con entusiasmo.

Las redes, entre la incredulidad y la carcajada

Como cabía esperar, las redes sociales han recibido la declaración con una mezcla de asombro, humor y memes. Muchos usuarios han señalado que, si la masculinidad depende de unos pelos en la cara, quizá el problema no era la afeitadora.

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En cualquier caso, queda claro que en pleno siglo XXI seguimos asistiendo a argumentos que ni Orwell se habría atrevido a escribir.

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