Un hombre entra en el Libro Guiness de los Récords tirándose un pedo de 40 segundos
El mundo tiene un nuevo campeón del aire. Y no, no hablamos de paracaidismo ni de globos aerostáticos, sino de un argentino que acaba de romper el récord mundial de flatulencia continua, tras mantener un pedo ininterrumpido durante 40 segundos frente a un micrófono y bajo la supervisión de testigos.
El insólito logro —que ya se ha vuelto viral en redes sociales— ha sido difundido por el medio Aire de Santa Fe, con el orgulloso titular: “Un hombre acaba de entrar al Libro Guinness de los Récords tras lanzar un pedo continuo de 40 segundos.”
Según se ha informado, el protagonista del récord —cuya identidad se mantiene en secreto, quizá por motivos olfativos— entrenó durante semanas su control abdominal y la técnica de “respiración invertida”, similar a la usada por músicos de viento… pero aplicada a otra clase de instrumento.
El concierto más inesperado del año
En el video, que ya acumula millones de visualizaciones, se observa al joven inclinarse frente a un micrófono de estudio con una concentración digna de un tenor del colon. A los pocos segundos, el público estalla en risas (y en aplausos, literalmente).
Fuentes cercanas aseguran que el récord fue medido con cronómetro oficial y que el sonido fue tan potente que activó los detectores de humo del recinto, lo que obligó a interrumpir brevemente la grabación.
Un logro para la ciencia… o para la historia del humor
Aunque todavía no ha sido confirmado oficialmente por el Libro Guinness de los Récords, el suceso ha desatado una auténtica tormenta (de aire) en redes sociales. Algunos usuarios celebran el evento como una “hazaña del cuerpo humano”, mientras otros bromean con que “Argentina ya tiene su nuevo Messi, pero del metano”.
“Es el único récord que no se puede romper sin avisar primero”, escribió un usuario entre carcajadas.
Desde MEDITERRÁNEO DIGITAL no sabemos si esto marca un antes y un después en la historia de la humanidad o simplemente en la ventilación global, pero una cosa es segura: este argentino ha elevado el arte del gas a categoría olímpica.












