Después del fenómeno therian, se pone de moda el «hobby dogging»: pasear perros imaginarios

Tras la viralización del movimiento therian, una nueva tendencia surgida en redes sociales comienza a llamar la atención en varias ciudades europeas y americanas. Se trata del denominado «hobby dogging», una práctica que consiste en sacar a pasear perros imaginarios con correa, arnés y todos los gestos propios de un animal real, pese a que no exista físicamente. El fenómeno, impulsado principalmente a través de TikTok e Instagram, suma cada vez más adeptos y abre un nuevo debate sobre los límites entre ocio, identidad digital y performance urbana.

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Los participantes en esta tendencia simulan el comportamiento completo de un dueño de mascota, desde esperar en los semáforos hasta recoger excrementos ficticios o detenerse para que el supuesto animal olfatee farolas y árboles. En algunos vídeos virales se observa cómo los practicantes interactúan entre ellos como si sus mascotas imaginarias también socializaran, reproduciendo las rutinas habituales de los parques caninos.

El auge del «hobby dogging» como fenómeno viral en redes sociales se produce después de la enorme repercusión del movimiento therian, vinculado a personas que se identifican espiritualmente con animales. En este caso, sin embargo, los propios participantes lo presentan como una actividad lúdica, creativa y performativa, más cercana a una forma de expresión artística o a un juego de rol urbano que a una cuestión identitaria.

Psicólogos y expertos en comportamiento social señalan que este tipo de prácticas responden a la necesidad de pertenencia a comunidades digitales y a la búsqueda de visibilidad en plataformas, donde lo llamativo y lo disruptivo se convierte en contenido viral con facilidad. La exposición pública de estas escenas ha provocado reacciones divididas entre quienes lo consideran una simple moda inofensiva y quienes ven en ello un ejemplo del impacto de las redes en las dinámicas sociales contemporáneas.

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El fenómeno continúa creciendo y ya ha dado el salto a quedadas organizadas en espacios públicos, donde decenas de personas pasean simultáneamente a sus mascotas inexistentes, generando imágenes que acumulan millones de visualizaciones. Con ello, el «hobby dogging» se consolida como una nueva tendencia viral global que vuelve a situar en el centro del debate la influencia de internet en los comportamientos colectivos.

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