Un Guardia Civil va a La Moncloa totalmente borracho y le hace un 'calvo' a Pedro Sánchez

El Tribunal Supremo ha confirmado la sanción disciplinaria impuesta a un agente de la Guardia Civil destinado en el complejo del Palacio de la Moncloa, después de que acudiera a su turno de servicio con síntomas evidentes de embriaguez y protagonizara un incidente de carácter obsceno frente a un compañero del dispositivo de seguridad del presidente Pedro Sánchez.

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Según la resolución judicial, el agente se presentó en dependencias oficiales «con signos externos compatibles con el consumo excesivo de alcohol», lo que afectaba directamente a su capacidad para desempeñar funciones sensibles de vigilancia y protección.

Durante el servicio, además, realizó un gesto obsceno —un “calvo”, bajándose los pantalones para enseñar el culo— dirigido a otro miembro del equipo de escoltas que acompañaba al presidente del Gobierno, conducta que fue calificada por sus superiores como grave falta de disciplina y de respeto al decoro profesional.

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Riesgo para la seguridad

Los magistrados subrayan que el destino del agente no era un puesto ordinario, sino un servicio de máxima responsabilidad, dado que forma parte del dispositivo que protege instalaciones gubernamentales estratégicas.

En este contexto, la sentencia recuerda que acudir bajo los efectos del alcohol no solo vulnera la normativa interna del cuerpo, sino que puede comprometer la seguridad institucional, al tratarse de un entorno donde cualquier fallo operativo tiene consecuencias relevantes.

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Por ello, el Alto Tribunal avala que la sanción impuesta por la vía disciplinaria fue proporcionada y ajustada a derecho, rechazando los argumentos del recurrente.

Conducta impropia de la imagen del cuerpo

La resolución también incide en el componente reputacional del incidente. Los jueces consideran que el comportamiento del agente resulta incompatible con la imagen de neutralidad, profesionalidad y ejemplaridad exigida a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El fallo recalca que este tipo de conductas «menoscaban el prestigio de la institución» y justifican medidas correctivas, especialmente cuando ocurren en un lugar tan sensible como la sede del Ejecutivo.

Sanción firme

Con esta decisión, el Tribunal Supremo agota la vía judicial y deja firme la sanción disciplinaria, que ya no podrá ser recurrida por el agente.

El caso ha vuelto a poner el foco en los protocolos internos de control y exigencia de conducta dentro de los cuerpos de seguridad destinados a la protección de altos cargos del Estado.

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