Un electricista coge la baja por un ictus y su empresa le 'caza' trabajando de peluquero

Un electricista se da de baja por un ictus, la empresa le ‘caza’ trabajando en una peluquería y la Justicia sentencia como despido procedente.

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Un caso digno de manual de picaresca española. Un electricista que se encontraba de baja médica tras sufrir un ictus ha sido pillado… trabajando en una peluquería.

La empresa, al enterarse, no tardó en actuar. Reunió pruebas, presentó denuncia y finalmente procedió al despido disciplinario. El trabajador recurrió, pero el tribunal ha hablado claro: el cese es “procedente”.

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De los cables al secador

El empleado, oficialmente incapacitado para realizar su labor habitual por motivos de salud, se dedicaba a echar una mano en un salón de belleza. Un juez ha considerado que esa actividad era incompatible con la situación de baja y que, en definitiva, suponía un fraude tanto para la empresa como para la Seguridad Social.

La Justicia recalca que estar de baja no significa estar de vacaciones remuneradas ni montar un segundo negocio a escondidas. El fallo subraya que este comportamiento constituye un incumplimiento grave de la buena fe contractual.

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Resultado: el despido es firme y el electricista no tendrá derecho a indemnización.

En resumen: pidió la baja por un ictus, pero acabó enchufado a un secador de pelo. Y la Justicia, esta vez, le ha cortado el cable.

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