Un hombre es despedido por ir a trabajar totalmente borracho y la Justicia condena a la empresa
España, país surrealista. Un trabajador fue despedido fulminantemente tras ser sorprendido consumiendo nada menos que tres litros de cerveza durante su jornada laboral. La empresa lo consideró un incumplimiento grave y procedió a echarlo sin contemplaciones.
Sin embargo, el caso terminó en los tribunales y la sorpresa ha sido mayúscula: la Justicia ha declarado el despido improcedente.
La defensa del empleado
El trabajador alegó que el consumo de alcohol no afectó a su rendimiento ni a la seguridad en el puesto de trabajo. Los jueces, en su fallo, subrayaron que la compañía no logró acreditar que la ingesta de cerveza supusiera un perjuicio directo en sus tareas.
Resultado: la empresa deberá indemnizar con 50.000 euros al empleado por despido improcedente.
El caso ha reavivado la polémica sobre los límites de la tolerancia al alcohol en el ámbito laboral. Mientras algunos consideran que beber en horario de trabajo debería ser motivo automático de despido, otros señalan que, sin pruebas de afectación al desempeño, la sanción máxima es desproporcionada.
En definitiva: tres litros de cerveza bastaron para abrir un pleito que termina con la empresa pagando la cuenta.












