Hasta Rufián siente vergüenza ajena. La Generalitat de Cataluña y el independentismo hace mucho tiempo que han rebasado todas las líneas rojas del surrealismo político.
Sin haber resuelto ninguno de los contenciosos que le enfrentan a la familia Franco –la exhumación del dictador del Valle de los Caídos y la titularidad del Pazo de Meirás–, el Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido abrir un nuevo frente: una reforma legal para suprimir los títulos nobiliarios que reivindiquen los valores del Régimen, entre ellos, el Ducado de Franco, actualmente en posesión de Carmen Martínez-Bordiú. La Proposición de Ley de Memoria Histórica y Democrática registrada, tras la investidura fallida de Sánchez, por el grupo parlamentario del PSOE en el Congreso prevé la creación de un catálogo de títulos nobiliarios vinculados con el franquismo. En su artículo 5, la proposición socialista encomienda al «ministro competente en materia de memoria histórica o, por delegación, el órgano designado por aquel» la elaboración del catálogo. Se incluirán en este listado los «títulos nobiliarios concedidos entre 1948 y 1977, así como de concesión posterior, que representen la exaltación de la Guerra Civil y Dictadura, y se procederá a su supresión».
Hace unos cuantos años, repentinamente, se inició el culto izquierdista a las que se denominaron'Las 13 rosas'. Hubo hasta película de por medio. La historia contada por la progresía viene a señalar que el Régimen de Franco ejecutó, sin más, a 13 mujeres por el simple hecho de defender la democracia y la libertad contra el fascismo. De hecho en 1.988 se coloca una placa con este o texto muy similar en el lugar donde fueron ejecutadas. La historia no es tan simple.
El actor, director y productor de cine Mel Gibson se encuentra estos días disfrutando de unos días de descanso en el Principado de Asturias. El diario regional La Nueva España publica unas fotografías del conocido intérprete norteamericano, que se hospeda en un conocido hotel de Oviedo junto a su familia.
La Plataforma No Hablamos Catalán, que lucha contra la imposición del nacionalismo en Aragón, ha denunciado públicamente el libro "Petita Història de Catalunya", de la editorial Mediterrània, dirigida al público infantil y financiada (como no) por el Departament de Cultura de la Generalitat.
En España no cabe un tonto más. Aunque la verdad es que no nos extraña. Podemos, Bildu y toda la izquierda abertzale en pleno pide que nuestro país "condene la quema de las brujas" por la Inquisición. Es una simple cuestión de corporativismo histórico.
La Generalitat de Cataluña sostiene en documentos oficiales difundidos a través de su página web que Valencia y Mallorca fueron «territorios agregados» a la Corona de Aragón por los «reyes catalanes», entre los que cita a Wifredo el Velloso, Alfonso el Batallador, Ramiro II el Monje, Ramón Berenguer IV o Jaime I el Conquistador. Todos estos Monarcas, a los que el Ejecutivo presidido por Quim Torra cita como «catalanes» en el apartado de Cultura y Lengua de su página web, nacieron en Huesca o en Francia.