Rafael Amargo muerde a la policía cuando iba a ser detenido por tráfico de droga
A puñetazos limpios y hasta a mordiscos. Así fue cómo Rafael Amargo reaccionó a su detención, la noche de este jueves, acusado de nuevo de traficar con drogas desde su casa de la calle del Espíritu Santo, en el céntrico barrio de Malasaña, en Madrid. Culminaba así una investigación, bautizada como operación Córax 2, que tristemente es la continuación de la que le llevará en junio al banquillo de los acusados y que, además, pone la puntilla a una carrera que ha pasado del olimpo de los escenarios mundiales a la degradación del lumpen de esquina barata. De nuevo, Jesús Rafael García Hernández, de 48 años, está investigado por tráfico de drogas y, tras su actuación contra los policías que viajaron de Madrid a Alicante para engrilletarle cuando iba a actuar, poco antes de las once de la noche, también de atentado a agentes de la autoridad. Uno de ellos está pendiente de evaluación, sobre todo por las dentelladas que recibió del artista y heridas en las piernas.












