En pleno boom de la saga Torrente, Santiago Segura y su grupo empresarial llevaron a cabo una serie de operaciones con las que habrían pretendido sortear el pago de cientos de miles de euros a Hacienda. Así se desprende de una investigación de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes recogida en una sentencia de la Audiencia Nacional y en la que se detalla cómo, a través de una compleja serie de movimientos contables de su productora Amiguetes dentro de su grupo empresarial, AE William Holding, SL, el productor intentó beneficiarse de un “doble aprovechamiento fiscal de una misma pérdida”.