Mohamed lleva muchos años viviendo en Mallorca y, desde hace más de una década, compra lotería en el estanco de Can Comas, en la calle Aragón de Palma. «El mes de noviembre compré dos décimos de Navidad y los junté con el resto de boletos que he ido adquiriendo durante estas semanas. El día después del sorteo, tenía que ir al Arenal y me cogía de paso una administración que está en el centro de Palma. Hasta aquí todo normal. El problema fue cuando llegué al establecimiento, saqué los 14 décimos que llevaba y le dije que por favor mirara si me había tocado algo», apunta Mohamed al digital Última Hora, visiblemente afectado y molesto por lo sucedido.