Una mujer vende a sus dos hijos para comprarse ropa
Huang, una mujer de 25 años del sur de China, vendió a sus dos hijos para comprar ropa cara y dar propina a los streamers que retransmiten en directo en aplicaciones de entretenimiento y plataformas de comercio electrónico. La historia ha provocado un gran revuelo esta semana en las redes sociales del gigante asiático. "El caso es aterrador porque la madre había concebido a esos hijos con el único propósito de venderlos", contaba a los medios locales la policía de la ciudad de Fuzhou, donde Huang fue detenida.
Los agentes comenzaron su investigación en abril de 2022, cuando de casualidad, mientras seguían el rastro de una trama relacionada con varios fraudes, encontraron varios mensajes que Huang había enviado al comprador. "El niño está sano y puede ser entregado en cualquier momento. El precio es negociable", señalaba la mujer refiriéndose a su segundo hijo, un recién nacido que vendió a una red que trafica con bebés por 38.000 yuanes, que al cambio son alrededor de 4.500 euros. Luego, los traficantes revendieron al niño a una familia por el doble de dinero.
Un par de años antes, en octubre de 2020, Huang, tras dar a luz a su primer hijo, lo vendió también por 45.000 yuanes (5.373 euros). El comprador, en este caso, fue un primo de su casero, quien quería un bebé debido a que era impotente y no podía tener hijos.
Los investigadores han explicado que la mujer, antes de ser arrestada, estaba contactando compulsivamente con hombres para mantener relaciones sexuales, con la idea de poder concebir pronto otro hijo con el que obtener ganancias. Huang se había quedado sin el dinero que ganó tras la venta de sus dos hijos porque era adicta a enviar propinas a programas online donde también vendían ropa cara que ella compraba.
Los niños fueron rescatados por la policía y ahora, en manos de los servicios sociales, están a la espera de ser adoptados. Se desconoce quién es el padre -o los padres- de los críos. El pasado 8 de julio, un tribunal condenó a Huang a cinco años y dos meses de prisión por fraude y tráfico de personas, además de una multa de más de 4.000 euros.
Este caso ha vuelto a revivir el complejo y largo historial de China con el mercado negro de bebés. Las autoridades del gigante asiático se dieron cuenta de que tenían un problema importante con la trata de niños en la década de 1980, tras la introducción de la drástica política de un solo hijo, que disparó la oferta de críos vendidos a pie de calle porque sus padres no podían afrontar la multa que suponía saltarse las cuotas de planificación familiar. O simplemente porque, en una sociedad que daba prioridad absoluta al varón, la que nacía era una niña y sus progenitores decidían desprenderse de ella.
Las agencias de trata, al principio, iban puerta por puerta comprando bebés. Cuando no los encontraban, directamente los robaban. Luego, comenzaron a moverse por el ciberespacio, abriendo grupos clandestinos de adopción dentro de foros y de muchas de las plataformas de redes sociales más importantes del país. Simplemente filtrando las búsquedas con palabras como "adoptar" ya aparecían algunos resultados.
El año pasado, en Hubei, una provincia en el centro de China, el director del hospital Xiangyang, Ye Youzhi, fue detenido por vender certificados de nacimiento y registros de vacunación infantil falsificados a agencias que trafican con bebés. En 2015, dos directores de hospitales en la provincia de Guangdong, en el sur del país, fueron sentenciados cada uno a un año de prisión por falsificar también estos registros para otros traficantes. Un año después, un programa de cámara oculta de la televisión estatal destapó una trama dirigida por un funcionario que, asociado con la oficina de salud y planificación familiar de la provincia de Hunan, llevaba años falsificando las partidas de nacimiento de miles de bebés.












