El Gobierno feminista de México aprueba una pensión universal sólo para mujeres
El Gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo ha lanzado un programa de pensión universal exclusivamente para mujeres de entre 60 y 64 años, bajo la denominación Pensión Mujeres Bienestar. Con un apoyo bimestral de 3 000 pesos mexicanos, esta iniciativa pretende reconocer la labor no remunerada que históricamente han realizado las mujeres en México y garantizar su autonomía económica en la transición hacia la edad de jubilación.
Claves del programa
- Podrán acceder al programa mujeres que: tengan entre 60 y 64 años, residan en México, y sean nacionales por nacimiento o naturalización.
- El monto asignado es de 3 000 pesos mexicanos cada dos meses (aproximadamente unos 150-160 € al cambio actual) para las beneficiarias.
- Al cumplir 65 años, las beneficiarias pasarían automáticamente al régimen general de pensión de adultos mayores.
- Fue anunciado como “un reconocimiento” al trabajo invisible de las mujeres —cuidado del hogar, de los hijos, labores familiares— y como una política centrada en la brecha de género.
Retos y críticas de vuelta
Aunque el programa pueda ser defendido desde una lógica de justicia social, no faltan voces críticas que advierten de sus posibles riesgos estructurales:
- Crear una pensión dirigida únicamente a mujeres puede generar un precedente de discriminación inversa o incentivar divisiones de género en la seguridad social.
- Con un monto reducido en comparación con otras pensiones universales, el apoyo puede considerarse simbólico más que verdaderamente transformador en términos de poder adquisitivo.
- El hecho de que se aplique antes de los 65 años —típico umbral de jubilación— puede generar tensiones fiscales, más aún en un país con desafíos de recaudación y formalización laboral.
- Dado que muchas mujeres mayores de 60 años quedaron fuera de la formalidad laboral, el programa puede quedar como parche en lugar de abordar el problema de fondo: seguridad social inclusiva, acceso al trabajo digno y reducción de la pobreza entre los mayores.
La mirada del Gobierno y su mensaje político
La presidenta Sheinbaum ha defendido la iniciativa como una “reparación histórica” y un paso en la construcción de una sociedad más igualitaria. Frente a críticas por “beneficio exclusivo para mujeres”, ella respondió que la medida atiende a la realidad: “¿Quiénes cuidan del hogar? ¿Quiénes cuidan de los hijos? ¿Quiénes cuidamos hasta de los maridos? ¡Las mujeres!”.
La medida también juega un papel estratégico dentro de su agenda electoral, posicionándose como un programa que prioriza a un sector tradicionalmente vulnerable (las mujeres mayores) y que permite al oficialismo proyectar un perfil de poder redistributivo y de izquierdas.
¿Qué puede esperarse de aquí a 2026?
- El programa se ampliará gradualmente: en 2025 ya se ha abierto el registro para mujeres de 60 años de edad, cuando originalmente estaba pensado a partir de los 63-64 años.
- Su sostenibilidad dependerá del ritmo de incorporación de nuevas beneficiarias y del control del gasto público: en un país con informalidad laboral elevada, el número de solicitantes puede crecer más de lo estimado.
- La medida puede abrir la puerta a demandas de otros colectivos: hombres mayores, personas con discapacidad, o incluso como reclamo electoral de otros partidos que pidan pensiones universales sin filtro de género.
En definitiva, la Pensión Mujeres Bienestar es una medida con un fuerte componente simbólico y político. Busca reconocer de forma específica a las mujeres mayores de 60 años, pero también plantea interrogantes sobre la universalidad de los derechos sociales, la igualdad de género real y la capacidad presupuestaria del Estado mexicano para sostener políticas de bienestar que, en esencia, podrían replicarse en otros grupos. Más allá del discurso, el desafío será convertir el apoyo en un cambio tangible de vida para quienes ya llevan décadas de trabajo invisible.
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