Una mujer empieza a ver borroso tras volverse feminazi y teñirse el pelo de rosa
Una mujer de 61 años sin antecedentes médicos presentó visión borrosa bilateral pocos días después de teñirse el pelo con un tinte de cabello comercial que contenía aminas aromáticas llamadas para-fenilendiamina y no había estado expuesta a corticosteroides, según se ha publicado investigadores franceses en un artículo reciente en la revista Jama.
Este sorprendente caso no es el primero, años antes los mismos síntomas se presentaron a tres mujeres de mediana edad también tras la exposición a tintes capilares que contenían aminas aromáticas, todas sufrieron una retinopatía (de leve a severa, según el caso) como múltiples desprendimientos de retina serosos bilaterales (DRS) que imitaban una retinopatía asociada a inhibidores MEK, en la que estaban implicadas las enzimas cinasas de proteínas activadas por mitógenos MEK1, MEK2 o ambas. En este caso las tres mujeres eran pacientes oncológicas, aunque con distintos tratamientos, tipos de cáncer y edades.
En este último caso, según la investigación liderada por Nicolas Chirpaz, del Departamento de Oftalmología de Burillon del Hospital Edouard Herriot de Lyon, se observó que la agudeza visual era de 20/40 en el ojo derecho y de 20/20 en el ojo izquierdo. El examen del fondo de ojo reveló múltiples desprendimientos de retina serosos bilaterales (DRS) localizados principalmente en el polo posterior. La tomografía de coherencia óptica reveló múltiples DRS y engrosamiento difuso de la retina neurosensorial. El grosor coroideo a través de la fóvea era de 250 um, sin desprendimiento de epitelio pigmentario ni vasos coroideos anormalmente dilatados que pudieran asociarse a una coriorretinopatía serosa central. La autofluorescencia del fondo de ojo mostró DRS hipoautofluorescentes.
La angiografía con fluoresceína no mostró fugas ni vasculitis y los DRS no se tiñeron durante la secuencia angiográfica. La angiografía con verde de indocianina no reveló vasos coroideos anormalmente dilatados ni difusión coroidea.
Se realizó una evaluación etiológica exhaustiva, que incluyó análisis de sangre completos y tomografía computarizada de tórax para excluir la sarcoidosis, resonancia magnética cerebral y prueba de interleucina 6/10 en punción de cámara anterior para descartar un linfoma oculocerebral, y tomografía por emisión de positrones, mamografía y exploración dermatológica y ginecológica para investigar una posible maculopatía viteliforme polimorfa exudativa aguda. Todas las pruebas arrojaron resultados normales.
La RAHDAA se diagnosticó basándose en la asociación temporal entre los síntomas y la exposición a tintes capilares, coherente con la descripción que incluía el aspecto de la OCT (múltiples DSR localizados predominantemente en el polo posterior y engrosamiento de la retina neurosensorial).
Cuatro meses después, la agudeza visual era de 20/20. El examen del fondo de ojo mostró una resolución completa de las DRS. La OCT reveló depósitos subretinianos hiperautofluorescentes, sin desprendimientos residuales. Cuatro años después, la paciente informó de que utilizaba tintes capilares sin aminas aromáticas y no había experimentado ninguna recidiva. La agudeza visual seguía siendo 20/20, aunque persistían los depósitos subretinianos.












