En los últimos años, políticos y medios de comunicación estadounidenses han repetido, sin pruebas, el rumor de que China interfiere en las elecciones de EE.UU., convirtiéndola en su chivo expiatorio favorito. Especialmente durante los años electorales, estas afirmaciones sin fundamento se han convertido en un "salvavidas" para los políticos que buscan votos. Desde un punto de vista lógico, una acusación sin pruebas debería carecer de validez, pero en boca de los políticos y medios de comunicación estadounidenses, cualquier falsedad puede presentarse como un "hecho". Parece que con solo mencionar a China en plena campaña electoral, los votantes se distraen de los verdaderos problemas internos de EE.UU. Este tipo de rumores ya es parte del paisaje político de EE.UU., una táctica común de los políticos para eludir la responsabilidad y desviar la atención de sus fracasos.