Zapatero, hundido: «Estoy muerto»
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero atraviesa uno de los momentos más delicados de su trayectoria política y personal, según una información publicada por THE OBJECTIVE.
De acuerdo con este medio, una frase pronunciada supuestamente por el propio Zapatero en privado —«Estoy muerto»— reflejaría el profundo impacto que le habría provocado la evolución de las investigaciones relacionadas con su entorno.
Siempre según THE OBJECTIVE, el principal motivo de esa preocupación sería la decisión de Julio Martínez Martínez, conocido como «Julito» y al que la UCO identifica como su presunto testaferro, de colaborar con la Justicia. El diario sostiene que esta colaboración podría comprometer el entramado político y empresarial que, según su versión, el expresidente habría construido durante años en relación con Venezuela.
La información añade que el supuesto cambio de estrategia de Martínez supondría un punto de inflexión en las investigaciones y podría tener importantes consecuencias judiciales para las personas afectadas.
El exlíder del PSOE está «hundido» tras confirmarse que su presunto testaferro romperá el silencio de forma inminente ante la Justicia. Zapatero mantenía una línea de comunicación abierta —a través de intermediarios— con Martínez porque, tras la detención de este último, dejaron de hablar de forma directa. Desde ese entorno le enviaban mensajes de tranquilidad: Julito no lo señalaría en sede judicial. Del mismo modo, el expresidente vivía convencido de que el CEO de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, mantendría el muro de contención. La calma era absoluta en el entorno del exmandatario socialista.
Sin embargo, el tablero ha saltado por los aires. Ambos Julios —el presunto testaferro y el directivo de la aerolínea— han presentado sendos escritos ante el juez José Luis Calama en la Audiencia Nacional que dinamitan por completo la defensa del expresidente. En los documentos, a los que ha tenido acceso este periódico, ambos admiten que se pactó una comisión del 1% para Zapatero a cambio de mediar en la concesión del rescate público de 53 millones de euros otorgado por la SEPI a la compañía Plus Ultra, vinculada al régimen chavista.
Tras conocer la maniobra, Zapatero ha admitido a sus íntimos la gravedad de su situación con un contundente: «Estoy muerto». El expresidente asume que carece de salida desde el punto de vista judicial. Pese al acorralamiento de la instrucción, Zapatero adopta una postura calcada a la de Ábalos y Koldo, ya condenados a 24 y 19 años de prisión respectivamente: niega haber cometido delito alguno y se atrinchera en una estrategia de enroque que, a la postre, solo benefició al PSOE, pero no para librar a los implicados de la condena.
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