Los maquinistas de tren convocan una huelga general indefinida contra el Gobierno
El sindicato de maquinistas SEMAF ha convocado una huelga general en el sector ferroviario y ha calificado de «inadmisible» el progresivo deterioro del sistema de transportes, en un contexto marcado por los últimos accidentes ferroviarios y por el aumento de la presión psicológica sobre los profesionales del sector.
La organización sindical ha alertado de una situación límite entre los maquinistas, denunciando la falta de respuestas estructurales por parte de la Administración y reclamando medidas urgentes en materia de seguridad, recursos humanos y gestión operativa.
Recomendaciones ante la carga emocional de los maquinistas
En un comunicado interno, SEMAF ha recomendado expresamente a aquellos trabajadores que no se encuentren en disposición de prestar servicio debido a la carga emocional derivada de los sucesos recientes que lo comuniquen a sus responsables directos.
Desde el sindicato subrayan que los accidentes registrados han generado un impacto psicológico significativo entre los profesionales del ferrocarril, advirtiendo de que operar trenes en estas condiciones compromete tanto la seguridad de los viajeros como la de los propios trabajadores.
La respuesta del Gobierno y de Óscar Puente
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, se ha referido públicamente a la convocatoria de huelga, atribuyéndola al «estado anímico del sector» tras los accidentes y asegurando que el Ejecutivo intentará reconducir la situación para evitar el paro.
Las declaraciones del ministro han sido interpretadas con malestar por parte de los representantes sindicales, que consideran que el problema no es coyuntural ni emocional, sino el resultado de años de decisiones políticas, falta de inversión y deterioro del modelo ferroviario.
Crece la presión sobre el Ejecutivo
La convocatoria de huelga añade una nueva presión al Gobierno en un momento especialmente sensible para el sistema de transportes, con la seguridad ferroviaria en el centro del debate público y una creciente preocupación social por la gestión de infraestructuras críticas.
Desde SEMAF no descartan ampliar las movilizaciones si no se producen cambios reales y verificables, insistiendo en que la situación actual del ferrocarril español no puede sostenerse sobre comunicados ni declaraciones políticas, sino sobre decisiones técnicas y responsabilidades claras.
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