¡Alerta sanitaria! España decreta el confinamiento por la expansión de la gripe aviar
La gripe aviar vuelve a encender todas las alarmas en España. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha anunciado nuevas medidas de prevención ante el aumento de casos de alta patogenicidad detectados en distintas comunidades autónomas.
A partir del 10 de noviembre, la cría de aves de corral al aire libre pasará a considerarse zona de riesgo especial, lo que implica la obligación de mantener a los animales confinados para evitar contagios con aves migratorias. Esta medida afecta principalmente a granjas de pequeña y mediana producción, especialmente en Castilla y León, Galicia, Andalucía y Cataluña.
Impacto económico directo
Las asociaciones de productores ya advierten de un aumento inminente en los precios de los huevos y la carne de pollo, debido al encarecimiento de los costes de producción y a las restricciones en la comercialización.
“Estas medidas, aunque necesarias, supondrán un golpe duro para el sector y para el consumidor final”, señalan desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA).
El confinamiento de las aves reducirá la producción libre de corral y limitará el acceso a determinados mercados, especialmente los de productos ecológicos.
Una amenaza persistente
España ha registrado varios focos de gripe aviar durante el último año, especialmente entre aves silvestres, lo que ha obligado a reforzar los controles sanitarios y a intensificar la vigilancia en explotaciones avícolas.
El virus, altamente contagioso entre aves, no representa un riesgo elevado para los humanos, según las autoridades sanitarias, aunque sí puede tener graves consecuencias económicas si afecta a la producción industrial o al comercio internacional de carne y huevos.
El bolsillo, otra víctima
El consumidor será, una vez más, quien note el impacto. Los precios del pollo y los huevos ya han comenzado a subir en los mercados mayoristas, y se prevé que el incremento se mantenga durante las próximas semanas.
La gripe aviar vuelve así a poner en jaque a uno de los sectores más sensibles de la economía agroalimentaria española, en un contexto de inflación alimentaria persistente y costes energéticos elevados.












