España ya es el tercer país con más inmigrantes de Europa
España se ha convertido en el tercer país de Europa con mayor número de inmigrantes, según los últimos datos difundidos por la ONU, que confirman el crecimiento sostenido de la población nacida en el extranjero desde la década de los noventa hasta la actualidad. El informe sitúa al país solo por detrás de las principales potencias receptoras del continente y constata la magnitud de una transformación demográfica que ha sido especialmente intensa en las últimas dos décadas.
El incremento de los flujos migratorios ha coincidido con el desplome de la natalidad en el conjunto del Viejo Continente y, de forma más acusada, en España, donde los nacimientos llevan años marcando mínimos históricos. Este doble fenómeno ha provocado que el peso de la población extranjera sea cada vez más determinante en la estructura social y en el mercado laboral.
El cambio no es únicamente cuantitativo. La inmigración ha pasado de ser un fenómeno puntual a convertirse en un elemento estructural del crecimiento poblacional. Las grandes áreas urbanas y los principales polos económicos concentran la mayor parte de las llegadas, lo que está modificando de forma visible la composición por edades y el relevo generacional.
El informe también pone el foco en el contexto global, marcado por el fuerte crecimiento demográfico en África y en determinadas zonas de Asia, frente al envejecimiento acelerado de Europa. La comparación de los nacimientos ilustra la magnitud de la brecha demográfica y anticipa una presión migratoria sostenida en el tiempo.
Este escenario reabre el debate político y económico sobre el modelo migratorio, la capacidad de integración y el impacto en los servicios públicos, al tiempo que subraya el papel de la inmigración como uno de los factores clave para explicar la evolución de la población española en el siglo XXI.
La cifra de inmigrantes en España se dispara un 900% en tres décadas: de un millón a más de diez












