Julio Alonso Ortega: «Al norte de África le urge contar con capacidad digital propia»

La onda expansiva de la inteligencia artificial (IA) ha elevado como nunca el consumo global de potencia de cálculo y de almacenamiento de datos. África no es ajena a esta presión: vive un boom incipiente de centros de datos, aun cuando arrastra carencias históricas de infraestructura y suministro eléctrico.

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Ese punto de partida explica la brecha. Los analistas prevén que el continente necesitará añadir unos 700 “data centres” en el próximo lustro para acompasar la demanda. De momento solo opera algo más de un centenar, concentrados en Kenia, Nigeria y Sudáfrica. Resultado: buena parte del tráfico africano termina procesándose en servidores ubicados fuera de sus fronteras, con los consiguientes problemas de latencia y de soberanía del dato.

La tensión se percibe con especial nitidez en el Magreb. Egipto, Libia y Túnez se disputan inversiones que refuercen su autonomía tecnológica y reduzcan la dependencia exterior, mientras los costes energéticos competitivos de la región empiezan a seducir a capital foráneo.

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Para profundizar en el fenómeno, MEDITERRÁNEO DIGITAL conversa con el canario Julio Alonso Ortega, socio de la consultora Qabas —con sede en Trípoli (Libia) y representante de Amazon Web Services (AWS) en el país—, quien desgrana por qué el norte de África se ha convertido en el próximo terreno estratégico para los centros de datos.

Pregunta: Hay una fuerte demanda para construir centros de datos en el norte de África. ¿Qué está impulsando este crecimiento acelerado?

Respuesta: Son varios factores. Primero, el boom de la IA y la digitalización está multiplicando la necesidad de procesar y almacenar datos, algo que nuestra región ya nota con fuerza. En África partimos de una base muy limitada: el continente representa el 17% de la población mundial pero solo el 1% de la capacidad en centros de datos. En consecuencia, la mayoría de los datos africanos se gestionan en servidores ubicados fuera (Europa u otras regiones).

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Esto genera preocupación por la soberanía de los datos y la latencia, pero también supone una gran oportunidad. Gobiernos y empresas locales señalan: «Necesitamos infraestructura propia para no quedarnos atrás». De ahí que surjan proyectos en países de la región para crear capacidad local de almacenamiento y cómputo.

P: Qabas tiene la representación de AWS en Libia, sin embargo, cada vez más organizaciones prefieren mantener sus datos bajo control local. ¿Cómo conviven la nube global con la demanda de soluciones locales?

R: No son excluyentes; de hecho, se complementan. AWS y otros hyperscalers ofrecen sus servicios en África (en su mayoría desde centros en Sudáfrica o Europa), y nosotros, como socio local, ayudamos a implementarlos cumpliendo la normativa. Pero notamos que cada vez más empresas e instituciones piden soluciones locales. Muchas —sobre todo en el sector público— cada vez tienen más interés en saber dónde residen sus datos y quién los gestiona.

La privacidad, soberanía y cumplimiento normativo son factores que están impulsando un modelo híbrido: usar la nube para ciertos servicios, pero mantener en centros de datos locales la información más crítica. El problema es que hasta ahora hubo una deficiencia de infraestructura local para albergar esos datos. Eso está cambiando: con nuevos centros en camino, pronto las instituciones podrán tener sus datos más cerca, con menor latencia y mayor control.

P: ¿Quiénes están liderando esta demanda de centros de datos?

R: Convergen varios perfiles, pero el sector público marca el ritmo. Gobiernos deseosos de soberanía digital están modernizando ministerios y agencias, y repatriando información a servidores nacionales. Al mismo tiempo, el sector privado empuja con fuerza. Bancos y, especialmente, operadores de telecomunicaciones promueven instalaciones que luego planean alquilar a grandes clientes institucionales. En Libia, por ejemplo, varias telecos ya trabajan en sacar adelante proyectos de data centers concebidos para revender capacidad a terceros de gran volumen.

El denominador común es la exigencia de soluciones llave en mano: infraestructuras listas para funcionar desde el primer día.

P: Justamente, ¿qué implica un proyecto "llave en mano" en este contexto?

R: Significa entregar el centro de datos completo. Cada vez más instituciones nos piden encargarnos de todo: el diseño, la construcción, la conectividad, los sistemas de energía de respaldo y la operación continua. A menudo el cliente no tiene experiencia para un proyecto tan complejo, o prefiere enfocarse en su negocio y delegar la infraestructura.

Ahí es donde intervenimos: desplegamos una solución integral, respaldada por tecnología de socios globales pero ajustada a la realidad local. El cliente recibe una infraestructura de última generación, lista para operar con estándares internacionales, instalada en territorio nacional y bajo su control absoluto.