El Gobierno de Pedro Sánchez anuncia que quitará las cuchillas de la valla de Ceuta y Melilla

Fernando Grande-Marlaska quiere retirar las concertinas de protección de las vallas de Ceuta y Melilla. Una semana después de acceder al cargo, el ministro del Interior ha anunciado que eliminará este tipo de alambres con cuchillas que el Gobierno del Partido Popular ordenó colocar como instrumento disuasorio para frenar la avalancha de inmigrantes.
"Haré todo lo posible porque puedan retirarse las concertinas de nuestras fronteras. Hay que trabajar en origen, por ejemplo, nunca llegar al extremo de las concertinas", ha asegurado Grande-Marlaska este jueves en una entrevista en Onda Cero. El ministro ha explicado en este sentido que pedirá un "informe complementario" para reforzar la decisión a tomar y ha reiterado que la retirada de estos instrumentos cortantes es una de sus "principales prioridades".
"Si estamos hablando de solidaridad, de respeto a las personas, controlando los flujos migratorios, colaborando en origen con las autoridades de esos países... cuando esas personas ya están al lado de la valla vamos a mirarlo, creo que es algo razonable", ha manifestado el titular de Interior.
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El Ejecutivo de Mariano Rajoy ordenó instalar las concertinas en las vallas de Ceuta y Melilla en noviembre del 2013, desatando así una fuerte polvareda política. El primero en emplear ese método, no obstante, fue el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en el 2005, aunque cerca de dos años después se echó atrás y retiró de la valla que separa Melilla con Marruecos 12 kilómetros de concertina.
La instalación de esas cuchillas generó un alud de protestas desde el primer momento. Amnistía Internacional denunció desde el primer momento las graves heridas que podían causar las concertinas. También la Defensora del Pueblo en el 2013, Soledad Becerril, se sumó a la ola de reprobaciones por esta medida y la calificó de "barbaridad".
También la Unión Europea, en la línea de no pocas oenegés, advirtió de que las concertinas no habían servido de freno para la llegada de inmigrantes y sí para causar graves heridas. "Las cuchillas en la valla de Melilla han estado ahí antes y ahora se han vuelto a poner (...) La última vez que estuvieron ahí no impidieron a la gente entrar, sino que entró y además sufrió heridas", subrayó la comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström en diciembre del 2013.
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