La Guardia Civil detiene a Bernardo Montoya Navarro por la muerte de Laura Luelmo

Un hombre identificado como Bernardo Montoya Navarro ha sido detenido en el marco de la investigación por la muerte de Laura Luelmo. Lo publica el diario El Mundo. Algunos vecinos sostienen que este vecino, inquilino del número 1, solía quedarse mirando a la joven profesora y que incluso ella había manifestado su inquietud por ello. Así se lo hizo saber a su novio y quedó registrado en un mensaje de WhatsApp.
En un primer momento se señaló, erróneamente, al hermano gemelo del ahora detenido. Este hombre, que no pudo tener nada que ver por estar en prisión en el momento de los hechos (en el penal de Ocaña, Toledo), no estuvo en la calle hasta el lunes, cuando le concedieron un permiso. Para entonces Laura ya había desaparecido y se había encontrado su cuerpo, lo que le descarta como implicado.
Pero estaba su hermano gemelo. También con un historial de violencia y varias condenas por asesinato y robos, este hombre ya había levantado las sospechas de Laura Luelmo, quien, según varios medios, se habia quejado a su novio de que se sentía observada por el ahora arrestado por su muerte.
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y el juez de Valverde del Camino al que ha correspondido el caso han procedido al registro de la vivienda de El Campillo (Huelva) en la que residía la víctima, cuyo cuerpo sin vida apareció este lunes a casi cinco kilómetros, en un paraje conocido como La Mimbrera, semidesnudo, oculto entre unas jaras y con signos de violencia.
Desde hace unas horas, un amplio operativo del instituto armado ha tomado la calle Córdoba, prácticamente en las afueras de la localidad de El Campillo, y ha desplegado una mampara para evitar que los movimientos de los agentes se vean desde algún punto fuera del área que han acordonado y en la que se impide el acceso a cualquier persona ajena a la investigación.
Los registros se producen, al parecer, tanto en la casa localizada en el número 13 de la calle Córdoba, que Luelmo le había alquilado a una compañera del IES Vázquez Díaz de Nerva -donde cubría una baja por enfermedad- como en la de enfrente, la número 1, donde vivía el sospechoso, que se fue del pueblo al comienzo de la búsqueda, aunque la Guardia Civil lo tenía localizado.
Los registros, con los que se busca algún indicio que pueda servir para esclarecer las circunstancias en las que murió Laura, se producen casi al mismo tiempo que en el Instituto de Medicina Legal de Huelva se le practica la autopsia al cadáver para determinar la causa exacta de su fallecimiento. Aunque ya ha trascendido que presentaba signos de violencia, marcas en el cuello y heridas de autodefensa. El examen forense es también clave para averiguar si la joven de 26 años fue víctima, además, de una agresión sexual, como parece indicar el hecho de que su cuerpo apareciese semidesnudo y parte de su ropa a un par de centenares de metros.
Una de las pruebas en cuya localización se está centrando la UCO es el teléfono móvil con el que salió Laura el miércoles pasado, cuando desapareció, y con el que mantuvo una última conversación con su novio en torno a las cuatro de la tarde. Sobre las ocho, una antena de telefonía móvil a nueve kilómetros de su casa y en dirección opuesta a donde se encontró el cadáver localizó el aparato y desde entonces se perdió la señal.












