Castilla y León prohíbe matar al Toro de la Vega

El Toro de la Vega desaparecerá, al menos con el formato que ha tenido desde hace siglos.
La Junta de Castilla y León ha tomado una decisión histórica que pone a fin, entre otros, al polémcio torneo que se celebra en Tordesillas durante el mes de septiembre.
El Consejo de gobierno ha modificado el Reglamento de Espectáculos Taurinos, que recogía una excepción a la prohibición general de "matar en público animales que participen en espectáculos taurinos populares, como encierros o capeas".
La presión de los grupos animalistas ha hecho que la Junta de Castilla y León, gobernada por el Partido Popular, haya cedido. Una victoria sin precedentes de los antitaurinos.
En los últimos años, la suelta del Toro de la Vega ha generado numerosos disturbios entre aficionados al festejo y antitaurinos, con agresiones físicas y verbales incluidas.
El PSOE, a través de su líder, Pedro Sánchez, ya anunció su decisión de prohibir el Toro de la Vega en caso de llegar al Gobierno de España.
Con la nueva medida aprobada por la Junta, el Toro puede convertirse en un encierro por las calles de Tordesillas y el campo, en caso de que el Ayuntamiento decida continuar, pero no se le podrá dar muerte.
Rompesuelas puede convertirse así en el último animal que murió lanceado en Tordesillas, en la edición de 2015.
De origen medieval, el Toro de la Vega fue declarado de interés turístico en 1980 y espectáculo taurino en 1999.












