Rodri, Balón de Oro

Rodri Hernández pasará a la historia del fútbol español como el segundo jugador nacido en nuestro país en ganar el Balón de Oro. Han tenido que pasar 64 años para volver a ver a un jugador nacional con la pelota dorada que le acredita como mejor jugador del planeta. El madrileño es un futbolista de época, que dirige el timón del Manchester City y de la selección española.

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Esta gala del Balón de Oro, que pasará a la historia como aquella en la que Vinicius se daba por hecho que lo iba a ganar y al final no lo hizo, terminó con el triunfo histórico de un jugador español muchos años después. Demasiados, posiblemente. Y es que, durante estas más de seis décadas, han sido muchos los jugadores que ha dado nuestro país los que se han quedado sin este reconocimiento.

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El segundo español que gana el Balón de Oro

Desde que Luis Suárez ganase el Balón de Oro en 1960 hasta este galardón que ha conquistado Rodri Hernández han pasado 64 años. En este tiempo, el fútbol español no ha recibido ningún reconocimiento de este nivel y no será porque no han pasado buenos jugadores. Ahora, con este reconocimiento, el más inesperado, se hace algo de justicia a los muchos sinsabores y, porque no decirlo, que han recibido nuestros jugadores en estas décadas.

El primero que pudo y no lo ganó fue Amancio Amaro, que quedó tercero en 1964, año en el que España ganó su primera Eurocopa. En aquella edición, Luis Suárez conquistó el Balón de Plata, mientras que la pelota dorada cayó en manos de Denis Law.

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Nos tenemos que ir a los 80′ para volver a ver a un jugador español con opciones de ganar el Balón de Oro. Fue Emilio Butragueño, que conquistó dos Balones de Bronce consecutivos en 1986 y 1987. Bélanov y Gullit lo ganaron en aquellas ediciones.

Con la llegada del nuevo siglo, Raúl González estaba llamado a ganar el Balón de Oro en 2001, pero  el vencedor terminó siendo Owen, que en ese momento jugaba en el Liverpool.

La mejor generación de la historia sin premio

Y tras todos estos años, llegó la mayor de las injusticias. Aquella que dice que la mejor generación de futbolistas españoles de la historia se quedaron sin ningún reconocimiento. En 2008, tras la Eurocopa que ganó España, Fernando Torres fue tercero, siendo superado por Messi y Cristiano. Al año siguiente, fue Xavi el que ocupó ese lugar con idénticos protagonistas por delante.

No obstante, la gran injusticia llegó en 2010. España ganó el Mundial de Sudáfrica, pero Messi fue Balón de Oro. Poca gente entendió la segunda posición de Iniesta y la tercera de Xavi. Al año siguiente fue el futboolista catalán tercero, mientras que en 2012 ese puesto fue para el hombre que hizo el gol de nuestras vidas un 11 de julio de 2010.

Rodri, un jugador diferencial

Rodri Hernández es un jugador diferencial, capaz de hacer que cualquier equipo juegue a lo que él quiera. La pasada temporada ganó con el Manchester City la Premier League, donde sólo se perdió cuatro partidos de 38, tres de ellos por sanción y uno por decisión técnica. Su aportación en el campeonato doméstico fue de ocho goles y nueve asistencias, aunque se caracteriza más por como funciona todo con su fútbol. También ganó la Supercopa de Europa, el Mundial de Clubes y la Community Shield.

Por otro lado, con España fue capital para que el combinado nacional ganase la Eurocopa. En Alemania sólo se perdió un partido, el intrascendente encuentro contra Albania en fase de grupos. Marcó el gol del empate contra Georgia en octavos de final, en un duelo donde demostró todo su liderazgo. La segunda mitad de la histórica final contra Inglaterra se la perdió por culpa de una lesión.

Rodrigo es un jugador portentoso. Luis de la Fuente siempre le ha definido como el mejor jugador del mundo en su puesto.

Y precisamente por una gravísima lesión no está jugando en estos momentos ni con el Manchester City ni con España. El pasado mes de septiembre, en un partido contra el Arsenal, se rompió el ligamento de la rodilla derecha. Una dolencia que le dejará fuera de los terrenos de juego lo que resta de temporada. Sin duda, un disgusto para sus equipos y una pérdida para el fútbol mundial.

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