El Real Zaragoza, al borde del abismo

El Real Zaragoza, uno de los clubes históricos del fútbol español, atraviesa uno de los momentos más críticos de sus 94 años de historia. El equipo aragonés, que suma 9 títulos oficiales —seis Copas del Rey, una Recopa de Europa, una Copa de Ferias y una Supercopa de España—, está cerca de caer a Primera RFEF, lo que supondría su salida del fútbol profesional.

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Después de 13 años consecutivos atrapado en Segunda División, el club vive una situación límite. Con 24 puntos y solo cinco victorias, el Zaragoza es colista y está a ocho puntos de la salvación, lo que ha encendido todas las alarmas entre la afición zaragocista.

Una década atrapado en Segunda

El Zaragoza descendió a Segunda División en 2013 y desde entonces no ha conseguido regresar a la élite. Durante este tiempo, el club ha vivido múltiples proyectos fallidos, cambios constantes en la dirección deportiva y una creciente frustración entre los aficionados.

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La etapa final de Agapito Iglesias, que vendió el club en 2014, dejó una herencia complicada que el Zaragoza no ha logrado superar.

Posteriormente, el club pasó a manos de la Fundación Zaragoza 2032, formada por empresarios aragoneses, que gestionó la entidad durante ocho años. Aunque el equipo llegó a rozar el ascenso en tres ocasiones, en varias temporadas terminó luchando por evitar el descenso.

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La llegada del capital americano no solucionó la crisis

En 2022, el Zaragoza fue vendido a un fondo inversor con capital estadounidense, lo que generó grandes expectativas entre la afición. El proyecto estaba liderado por Jorge Mas, propietario del Inter Miami, el club donde juega Leo Messi.

El nuevo proyecto prometía modernización, crecimiento y el impulso de la nueva Romareda, llegando incluso a hablar de objetivos europeos a largo plazo.

Sin embargo, la realidad ha sido muy distinta.

En Zaragoza se critica que los nuevos propietarios han permanecido lejos del día a día del club, con escasa presencia en la ciudad y una estructura directiva poco clara.

Dentro del accionariado figuran nombres como Juan Forcén, Pablo Jiménez de Parga, James Carpenter, Jim Miller y Joseph Oughourlian, mientras que muchos aficionados consideran que la influencia del Atlético de Madrid y de Miguel Ángel Gil Marín ha estado siempre presente en las decisiones importantes.

Inestabilidad total en los despachos y el banquillo

La falta de rumbo deportivo se refleja en los constantes cambios dentro del club.

En solo cuatro años el Zaragoza ha tenido:

  • Cuatro directores deportivos
  • Dos directores generales
  • Nueve entrenadores

Entre ellos han pasado técnicos como Fran Escribá, Julio Velázquez, Víctor Fernández, Miguel Ángel Ramírez, Gabi o Rubén Sellés, sin que ninguno lograra consolidar un proyecto estable.

Además, en ese mismo periodo se han realizado más de 50 fichajes, muchos de los cuales no han tenido el rendimiento esperado.

Intento de “aragonizar” el club

Ante la grave situación, el Zaragoza ha intentado recuperar parte de su identidad apostando por figuras vinculadas al club.

El regreso de Lalo Arantegui a la dirección deportiva y el papel de David Navarro dentro del área deportiva buscan reconectar con el sentimiento zaragocista y dar estabilidad a un proyecto que parece desmoronarse.

Una afición que no abandona

A pesar de la situación deportiva, la afición del Zaragoza sigue apoyando al equipo.

El presidente de la Federación de Peñas del Real Zaragoza, José Manuel Fábregas, reconoce la gravedad del momento pero mantiene la esperanza.

«La afición nunca ha dejado al equipo y no lo abandonará ni si desciende. El zaragocismo es un sentimiento que nadie nos podrá arrebatar».

Quedan jornadas por disputarse y en Zaragoza todavía creen en una posible reacción. Pero el margen de error es mínimo y el club histórico del fútbol español camina peligrosamente cerca del mayor golpe deportivo de su historia reciente.