
Los españoles no damos crédito a la incompetencia que estamos sufriendo con la gestión del coronavirus, también llamado comunistavirus, pero, sobre todo, al gigantesco latrocinio del dinero público que están pergeñando, mediante una tupida red de “intermediarios”, desde una gestoría de Málaga sin prácticamente actividad, pasando por un “empresario” de Zaragoza, de dudosa reputación, unas firmas catalanes –siempre Cataluña, se nota que el ministro de sanidad es catalán-, de escasa importancia, y dedicadas a actividades que nada tienen que ver con la comercialización de material sanitaria, etc.