La buena salud, la ergonomía y la productividad en el ocio, el trabajo y los estudios
Un estado óptimo de salud, tanto físico como mental y social, está íntimamente asociado con los hábitos personales. Los horarios de sueño y de descanso suficientes y adecuados, la dieta balanceada, el ejercicio moderado y frecuente, los espacios de recreación, la socialización y la creación de vínculos afectivos, estabilidad económica, etc.
Son muchos factores que se van sumando entre sí los que afectan directamente a nuestra salud y bienestar. Esto es más que sabido y una de las prioridades de la vida actual es equilibrarlos todos, incluyendo los que no se han nombrado o los que serán apropiados a cada persona en particular. Pero hay uno en específico que destaca por su sentida pero no muy considerada ausencia en un ambiente: la ergonomía.
La ergonomía tiene como objetivo adaptar distintos elementos a las condiciones humanas, con el fin de hacer una actividad de una forma más óptima y amena a la vez. Esto incluye los factores psicológicos, por su puesto. Es decir, esta disciplina diseña objetos y condiciones ambientales para que una persona pueda cumplir sus objetivos con más eficiencia, gracias a la comodidad y facilidad.
La buena salud mejora el desempeño
La buena salud no se limita únicamente a la ausencia de enfermedades. Se trata del estado óptimo de una persona en lo emocional, lo físico y lo social. Una persona que carezca de problemas de salud puede concentrarse en la realización de las actividades, sin distracciones que interrumpan, como alguna preocupación o un dolor repentino. Además, la motivación de hacer algo bien hace que se tengan ganas de continuar.
El bienestar conlleva a tener ganas de mantenerlo y, a la vez, de hacer correctamente e involucrarse con las actividades que se están haciendo. Esto suena evidente, pero lamentablemente es normal descuidar. El enfoque de la eficiencia contemporánea está en centrarse en hacer la actividad lo más pronto posible, más que cómo se puede hacer mejor y más rápido; la respuesta está en la comodidad y en la ergonomía.
Elementos de ergonomía que mejoran el desempeño
La relevancia de tener un entorno ergonómico es más que evidente. Sus consecuencias positivas son muy claras, por lo que debería ser prioritario entender cuáles son los elementos que repercuten negativamente en la salud y reemplazarlos o modificarlos. Es importante consultar opiniones de sillas, ratones, gafas, rutinas de concentración y de trabajo para mejorar el entorno.
Hay factores muy simples que pueden tener un impacto significativo en la ergonomía: realizar las actividades en silencio y sin distracciones, tomar descansos de 1 minuto cada 45 minutos, usar gafas con filtro azul frente al ordenador, beber la suficiente agua, mantener una distancia adecuada frente a una pantalla, etc., solo por mencionar algunos. Todos estos mejoran la salud física y mental al momento de hacer cualquier actividad, sea de ocio, académica o laboral. Pero hay una que es de las más pospuestas y a la vez más influyentes: la silla.
¿Es tan importante una silla ergonómica?
La respuesta breve es que sí, una silla ergonómica es de lo más valioso al momento de tener un entorno saludable. La buena postura incide desde evitar del todo dolores musculares hasta facilitar la interacción con dispositivos digitales. O sea, se puede teclear mejor y más rápido, o incluso tener una reacción más precisa en videojuegos, con una buena postura. Hasta la concentración, la comprensión y la memorización se ven mejoradas con una buena silla.
La razón de esto es que las sillas ergonómicas están diseñadas para no maltratar al cuerpo y mantenerlo en una posición adecuada y natural. Esto permite que no haya interferencias ni distracciones.
Acomodarse constantemente, sentir dolor, no alcanzar con rapidez letras en el teclado, estirarse con regularidad, y demás acciones que parecen inofensivas interrumpen la continuidad de la actividad porque son síntomas de incomodidad. La persona se enfoca por un momento en acomodarse y también es notorio que no hay una postura óptima para ejecutar con velocidad las acciones requeridas para hacer rápido una tarea, como teclear o leer.
Efectos de las sillas ergonómicas a largo plazo
Están claros los beneficios inmediatos de las sillas ergonómicas. Ahora falta mencionar sus efectos con un uso continuado, los cuales son más que positivos. Podríamos empezar con que se evitan las deformaciones músculo-esqueléticas porque las sillas ergonómicas están diseñadas para mantener al cuerpo recto, pero sin interferir en las curvaturas naturales del mismo. Los hombros hacia atrás y el mentón elevado constantemente son fáciles de mantener con las mejores sillas, y respetan la postura óptima del organismo, evitando las deformaciones en los hombros, la cadera o el cuello.
Otro beneficio es que se evitan las afecciones relacionadas con la inflamación, la irritación y la rigidez de las articulaciones, las cuales ocurren con movimientos repetitivos poco naturales, hechos desde una postura que genere resistencia en el movimiento. Una buena silla disminuye la dificultad del movimiento porque la correcta postura deja todos los elementos accesibles y permite el descanso de puntos claves del organismo, como los hombros, el cuello y los codos.
La concentración es otro efecto positivo de la silla ergonómica. Al no tener distracciones relacionadas con la fatiga o el dolor, la persona puede ejecutar las acciones con rapidez y naturalidad. Además, el descanso adecuado durante el sueño no se ve interrumpido por los malestares del cuerpo ocasionados por una mala silla. Esto incide incluso en la visión de la persona cuando descansa o no correctamente durante la noche, a causa de la presencia o la ausencia de dolores.
En general, una buena silla tiene efectos solo positivos a la salud. Y una buena salud se traduce en mejor productividad. La persona que tiene facilidades ergonómicas y los elementos necesarios se puede enfocar en su trabajo, sus momentos de ocio y de estudio, sin interrupciones ni desagrados.
Son estímulos positivos que un buen entorno de trabajo ocasiona, a la vez que elimina una considerable cantidad de dificultades que, aunque parezcan pequeñas, van sumando hasta hacer difícil sentarse, incluso a ver una película con total agrado.












