Inmortaliza el momento
Desde que podemos hacer fotos con cualquier dispositivo, smartphones y tablets se han convertido en centro de almacenamiento de un contenido que ha ido acabando con un proceso de revelado físico que, en cambio, sigue teniendo unas características que el modelo digital no aporta: grandes estudios fotográficos como Sweet Moon Fotografía siguen valorando la fotografía tradicional en papel como la manera de plasmar un recuerdo que, tangible e irrepetible, capta un momento digno de ser recordado más allá de la memoria interna o externa de un disco duro.
La fotografía impresa como parte de nuestra vida
Y es que, gracias a la foto impresa, conocemos nuestros orígenes, nuestros antepasados, no solo a nivel familiar, sino a nivel histórico. Una fotografía retrata un momento que nos importa tanto que queremos capturar para siempre, hermetizarlo y prolongar su vida hasta un infinito que pase, no solo por nuestros ojos, sino por el de toda una generación existente y por venir.
El amor por la fotografía nace intrínseco al ser humano: necesitamos de las imágenes para construirnos como personas y para rememorar nuestros recuerdos. Para que nuestros hechos tengan constancia, para recordar y ser recordados, recoger los momentos en los que comimos con los amigos, celebramos una fiesta o, simplemente, estábamos frente al objetivo cuando se disparó. Es la mejor manera de estimular nuestra mente, asentar nuestros recuerdos y ser conscientes de que seguirán vivos.
El embarazo: uno de los momentos más memorables
Una de las más especiales etapas del ser humano es aquella en la que va a convertirse en padre y madre. Por eso, la fotografía de embarazo se ha convertido en una de las fotografías más únicas y especiales, irrepetibles por su temporalidad, mágica por su intimidad y tierna por la conexión que solo puede comprenderse en ese vínculo que se desarrolla en el interior de la mujer.
Mezcla de creatividad y belleza, ya sea la propia mujer o un estudio profesional, tomar en cuenta una serie de aspectos como la luz (suave, natural y cálida), la ropa, el atrezzo o la propia localización harán que las fotografías sean perfectas y cumplan su función: mirarlas y recordar qué sentías y quién eras en ese momento y en ese lugar.
Ya somos padres: fotografiar a los recién nacidos
Podremos cansarnos de llantos, de cambios de rutina, de no dormir todo lo que queremos, pero nunca de hacerle fotos a nuestro bebé. La fotografía newborn captará esos momentos de la primera etapa de vida de nuestro hijo, cuando todo lo que le rodea es un descubrimiento.
Sin embargo, en la mayoría de ocasiones lo que conseguimos son cientos de fotos iguales, carentes de originalidad, movidas y de poca calidad. ¡Pero tampoco podemos exigirnos mucho! Aunque sí que es conveniente acudir a estudios profesionales, o bien buscar inspiración en blogs o redes sociales, ser creativos e ingeniosos y, sobre todo, tener paciencia. Un consejo: espera a que tu bebé haya comido y dormido bien, ¡a no ser que quieras inmortalizarlo en su pose más gruñona y molesta del día!
La fotografía siempre nos acompañará en los momentos más especiales, son un testigo recíproco no solo de la imagen que refleja, sino también de los sentimientos que transmite. Ya sea por tu cuenta o a través de un estudio profesional como Sweet Moon, no pierdas nunca la tradición de estampar el recuerdo en papel y dejar que decore para siempre la huella de tu memoria.












