La hermosa isla de Formentera y su gastronomía

¿Quién no ha oído hablar de Formentera? Probablemente nadie. Esta isla, también conocida como el último paraíso del Mediterráneo, siempre ha fascinado a quien la visita y a quien sueña con ella. Sus famosas playas y su mar cristalino tienen una fama desmesurada: su belleza es tal que se la ha apodado el Caribe de Europa. Llegar es muy fácil: basta con tomar un vuelo a la isla de Ibiza y luego el ferry Ibiza - Formentera.

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Su playa más conocida es Ses Illetes, situada entre el puerto de La Savina y la animada localidad de Es Pujols. Insertada dentro del Parque Natural de Ses Salines, es uno de los lugares más populares de la isla. Para acceder a él hay que pagar un pequeño peaje, a menos que se llegue a pie. En este último caso, la entrada es gratuita.

¿Qué esperar de esta famosa playa? Bueno, en primer lugar, un escenario de ensueño: una franja de arena blanca que se extiende gradualmente hacia el mar cristalino. El secreto de su transparencia se encuentra en la Posidonia Oceánica: una planta endémica del mar Mediterráneo que contribuye a la oxigenación del agua y evita la dañina erosión costera.

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Te aconsejo que llegues temprano cuando decidas visitar Ses Illetes, ya que el acceso es limitado. En la puerta de entrada puede correr el riesgo de quedarse atrapado esperando a que algún turista se aburra de su día de playa… ¡lo cual es prácticamente imposible!

Justo en el lado opuesto se encuentra la playa de Llevant, otro paraíso natural. Sin embargo, la peculiaridad de estas dos playas, también llamadas “las hermanas”, reside en el fenómeno de la “playa rosa”.  ¿De qué se trata? Es sencillo: en la orilla no es raro ver diminutos fragmentos de coral que, gracias a su pigmentación, dan ese reflejo rosáceo tan especial. Un espectáculo que no debe perderse y que merece la pena fotografiar.

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Pero la isla, además del mar, tiene mucho que ofrecer. Prueba de ello es el nutrido programa de eventos e iniciativas presentado en la BIT de Milán, la feria dedicada al turismo. De hecho, el Consell Insular de Formentera, presente con su propio pabellón, ilustró las ideas actuales y futuras que ven a la pequeña isla cada vez más visitada como protagonista. Los datos hablan por sí solos: españoles e italianos representan el porcentaje más activo y enamorado de este pequeño trozo de tierra.

Entre los diversos temas abordados figuran la creciente atención que se presta a los eventos deportivos, como los habituales maratones y triatlones, y, de nuevo vinculada a una idea de bienestar, la cocina Slow Food. Esta última pretende fomentar el uso de materias primas de la zona y una cocina que cada vez más vuelve la vista a recetas del pasado. ¿Es casualidad que los españoles seamos amantes de la buena comida y que sea precisamente nuestra isla favorita la que se dedique a desarrollar este aspecto? Sea cual sea la forma en que se ha desarrollado la idea de recuperar las tradiciones culinarias, no podemos sino alegrarnos de ello.

Porque la experiencia gastronómica, desde el desayuno hasta la cena, ocupa un lugar destacado en Formentera. En primer lugar, porque en vacaciones uno se encuentra a menudo comiendo fuera con los amigos o la familia y, en segundo lugar, porque en Formentera hay restaurantes muy respetables. Si eres un amante de las redes sociales te darás cuenta de que, tras las diversas fotos de playas y cócteles al atardecer, los lugares más publicados son los restaurantes y sus espectaculares platos.

Así que los restaurantes de Formentera realmente compiten por ser los más populares entre los turistas. Desde los que ponen toda la carne en el asador hasta los que buscan estratagemas para atraer al mayor número posible de veraneantes, en todos los casos la cocina tiene su relevancia. Porque comer bien es una prerrogativa de cualquier español que se precie.

Pero, ¿qué recetas antiguas se pueden encontrar en los menús de la isla? Se lo diremos, pero con el debido preámbulo. Formentera, pequeña y “aislada”, no presume de una cultura milenaria. En la antigüedad, vivir aquí no era ciertamente fácil y la isla ha visto la sucesión ocasional de diferentes pueblos. La población actual lleva asentada de forma permanente desde 1695.

Dicho esto, los habitantes de origen español trajeron consigo tradiciones y costumbres. Por eso es frecuente encontrar platos como la paella de origen valenciano o el pulpo a la gallega. Esto no quita que, en los próximos años, la población haya desarrollado sus propios platos.

ensalada payesa

Son típicos de la isla de Formentera la ensalada payesa, muy sabrosa y aderezada con pimientos, cebolla, tomates, pescado seco y pan duro; el sofrit pages, una especie de guiso a base de carne y patatas; los calamares a la bruta, que significa que el pescado se ha cocido en su propia tinta, y el bullit de peix, también un guiso pero a base de pescado.

Los postres también juegan un papel importante: es muy frecuente encontrar tarta greixonera hecha con ensaimadas o flao, un pastel de queso aromatizado con hierbas.

Por último, los vinos de Formentera merecen un capítulo aparte: de sabor fuerte, son famosos porque proceden de viñedos que nunca han sufrido la filoxera, esa terrible enfermedad que atacó miles de viñedos en Europa a finales del siglo XIX.

Hay dos bodegas en la isla: una se llama Bodega Terramol y organiza agradables e interesantes visitas guiadas para descubrir sus suelos, la otra es la Bodega Cap de Barbaria, que se ha centrado en las uvas típicas de Formentera como la Monastrell y la Fogoneu, produciendo vinos de la más alta calidad.

bodega terramoll