Sabes esa sensación que tienes cuando miras a tu pareja, repanchingada en el sofá, con quien apenas ya te entiendes y piensas.. ¿En qué momento hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
Jordi Pujol gobernó Cataluña durante 23 años. Al igual que sucede con el Rey emérito, todos sabían quién era Pujol y todos conocían sus actividades poco ortodoxas y poco recomendables, una situación aceptada de la que de una u otra manera sacaban tajada. Son los mismos que ahora ponen cara de “haba” y aparentan sorpresa ante hechos y situaciones sobradamente conocidos. Jordi Pujol ya había tenido con anterioridad problemas con la justicia, problemas que él adornaba con tintes de anti franquismo, cuando la realidad era mucho más mundana. Siempre le gustó el dinero, cosa que no es mala “per se”, la cosa cambia cuando para conseguirlo recurres a la estafa y al engaño. La “herencia” del abuelo Florenci fue un recurso muy aseado a la hora de justificar su inmensa fortuna. El caso “Banca Catalana” fue oportunamente tapado para no perjudicar el futuro político del que sería el nuevo mesías catalán.
Cuando el virus es de ARN (como dicen que es el todavía no aislado Sars-Cov-2 generador de la fantasmal Covid-19) debe transcribirse a ADN mediante la RT-PCR (Transcriptasa Inversa). Una vez realizada esta operación, comienza la llamada PCR de (Polymerase Chain Reaction), produciéndose una amplificación exponencial de un fragmento de ADN muy exiguo.
Del Teatro Barceló al Palacio Real de Madrid. El miércoles por la noche parece que hubo una fiesta privada a la que asistieron personalidades políticas de corte socialista y comunista. A la mañana siguiente, los miembros de Ciudadanos se mostraron indignados al descubrir que no habían sido invitados.
“Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.” (Mateo, 6:24)
Hasta hace poco llevaba 8 o 10 años con un viejo móvil, adquirido en Movistar, justo cuándo dejaron de regalarlos y que me costó la friolera de 27 euros. (Obviamente, el más barato que tenían).
Los hechos sucedidos en mi colegio electoral fueron rocambolescos en Santiago de Compostela. Toda mi vida votando incluso el año pasado y a la entrada me dicen me corresponde mesa 1. Cogen mi carnet y repiten mi nombre y apellidos. No introducen mi papeleta, me desvían mesa 3 y tocan mi carnet de identidad.