El Gobierno estudiará que nos comamos los huesos de pollo por el cambio climático
Si en el futuro, un futuro muy, muy lejano, un arqueólogo extraterrestre se pusiera a excavar en la Tierra a la caza de fósiles con los que entender a la humanidad lo más probable es que se hartase de desenterrar pequeñas esquirlas astilladas y blancuzcas. No se trataría de microplásticos. Ni cemento. Ni los conocidos como tecnofósiles. Lo que sacaría de la Tierra a paladas, cada dos por tres, serían diminutos huesos de pollo. Los restos de las cena de generaciones enteras de humanos.












