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"Yo he llegado a consumir casi dos gramos de cocaína, más maría, más éxtasis...". Arrancaba fuerte la primera parte de la entrevista de Jordi Évole a Miguel Bosé, la entrevista de anoche en Lo de Évole con la que, en palabras del propio Jordi Évole, "no me pasaba nada igual desde que entrevisté a Nicolás Maduro". Y es que dar voz a un negacionista de pro en prime time es lo que tiene. Pero anoche no se escuchó (al menos no tanto) al Miguel Bosé negacionista, anoche se escuchó a Miguel, simplemente a Miguel. Porque al parecer Miguel Bosé es como la Quimera, el monstruo de la mitología griega que tenía la cabeza de un león y la cola de una serpiente. Miguel Bosé es algo parecido. Una parte está formada por Miguel, "la tierra de Bosé", "el que le manda a la cama". Y, la otra, la parte de Bosé, es la parte "demencial", "la peligrosa". Después de lo de anoche, después de ver a Miguel, a uno le queda mucho más claro lo que supone Bosé, o no.