El padre Apeles se hace cantante
El padre Apeles reventó los audímetros en la década de los noventa. Se convirtió en un imprescindible de las tertulias más polémicas y en los debates de televisión, que encontraron en él al perfecto polemista. Inconformista, lenguaraz y tremendamente perspicaz, Apeles igual trataba con alienígenas liberados entre Moros y Cristianos que se batía el cobre con los invitados en las Crónicas Marcianas de Javier Sardá.
La supuesta relación sentimental que mantuvo con Yola Berrocal le catapultó a un estrellato mediático que le permitió tener una carrera prolífica en formatos como Tómbola o Dónde estás corazón, donde además de percibir un caché astronómico exigía que le maquillaran las manos para lucir impoluto, sin imperfecciones.
Tal fue su popularidad que llegó a presentar junto a Rocío Carrasco un programa tan ortopédico como irreverente durante la etapa en la que Telecinco se lanzaba a experimentar sin miedos ni complejos.
Vestido siempre de clérigo, pese a que en 1997 fue desautorizado por la Conferencia Episcopal Española, participó en numerosos programas de televisión.
La evolución televisiva lo dejó fuera de juego. Tras una mala época personal, sumido en una profunda depresión, en la reconoció un consumo excesivo de pastillas y alcohol, además de varios intentos de suicidio, Apeles se volatilizó. Se retiró de la vida pública, se formó como militar y, aunque actualmente es reservista voluntario de la Subdelegación de Defensa de Tenerife, lleva tiempo viviendo en Roma, donde dirige un archivo histórico.
Pronto regresará a España porque el próximo 21 de abril presentará en sociedad el videoclip que ha grabado junto a la cantante Kevina Kul.
A pesar del impacto inicial, Apeles asegura que no se trata de un regreso definitivo. "En realidad no vuelvo. Solo he grabado dos canciones y dos videoclips porque me apetecía, pero nada de volver a la tele. Estoy muy tranquilo en Italia".
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