El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, exigió la dimisión inmediata de Mariano Rajoy cuando el entonces jefe del Ejecutivo acudió a declarar como testigo por corrupción en la Audiencia Nacional, en la causa en la que se juzgaba la primera etapa del caso Gürtel. Fue el 26 de julio de 2017. «¿No cree que los españoles merecen un presidente del Gobierno limpio de sospecha?», se preguntó el líder del PSOE para pedir la dimisión de Rajoy. Casi siete años después, Sánchez ha sido llamado a declarar el próximo 30 de julio en la causa en la que se investigan los negocios de su mujer, Begoña Gómez, imputada por presuntos delitos de corrupción en los negocios y de tráfico de influencias.